Reflexionando sobre Monopsonios y la salud.
June 20, 2009 | 18:02Como experto que es, el Dr. Hernández Verde hace referencia especialmente a la Comisión Negociadora de Precios que hoy se encarga de dictaminar y establecer un precio único de compra para los insumos del Sector Salud en México; esto es, IMSS, ISSSTE, Defensa Nacional, Marina, etc.
Lea el artÃculo del Dr. Gustavo Hernández haciendo clic en el banner ABAJO.
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El problema más grande de los monopsonios, es que a la larga (o no tan larga) perjudican negativamente el valor del mercado ya que fuerzan el valor de productos y servicios a la baja. Como consecuencia, las repercusiones económicas en las empresas proveedoras (como su capacidad de mantener o genera empleos) son negativas.
Poniéndolo de este modo; en el campo de la salud, el mantenimiento de cierto nivel de precio (y margen ) se traduce en la capacidad de la empresa de mantener inversiones y crear más empleos.
Suponiendo que alguna parte del canal (como un distribuidor o una cadena de farmacias) se inconformara por el precio de un medicamento, este podrÃa argumentar que la “Empresa A” es capaz de vender al Gobierno al 30% (o menos) del precio al que les vende a ellos. De la misma manera, organizaciones de clientes (pacientes o consumidores) pueden argumentar (como ya sucede), que los márgenes de algunas empresas son “excesivos”.
Ante este escenario, los precios pueden venirse abajo, pero no por la oferta o la demanda; sino por una manipulación “perversa” que un monopsonio (el gobierno) realiza sobre los proveedores.
En el momento en que las empresas proveedoras comiencen a tener menos incentivos económicos, la calidad de sus productos puede verse comprometida.
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¿Se puede optar por no competir?
Lamentablemente eso es lo que ya sucede. Las empresas más importantes y que investigan, desarrollan y comercializan productos de vanguardia y calidad, están -desde hace tiempo- optando por no participar en licitaciones públicas. Una de las razones más importantes: Los precios de “competencia” son en muchas ocasiones iguales o inferiores a los costos de producción. La conclusión: El abasto de insumos comienza a quedar en manos de proveedores de la menor calidad.
Y al final viene lo peor, cuando un monopsonio se encuentra en manos del Gobierno, podemos inferir que éste está interviniendo directamente en las decisiones sobre margen y negocio de las empresas privadas, con las consecuentes afectaciones tanto en la calidad de los productos y servicios comprados, como en la capacidad de la empresa para superarse y crecer adecuadamente.
El monopsomio gubernamental se traduce asÃ, en una forma de intervencionismo y tal vez de discriminación.
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Influenza en México: La comunidad cientÃfica nacional al margen. ¿Mejoraremos?
June 7, 2009 | 1:46Haber salido bien librados de semejante eventualidad es realmente un suceso…
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En el número de Junio de la revista NEXOS, la Dra Fátima Fernández Christlieb, de la Facultad de Ciencias PolÃticas y Sociales de la UNAM, escribe un interesante artÃculo intitulado: Influenza: La comunidad cientÃfica al margen.
La Dra. Fernández hace algunas reflexiones sobre el reciente brote de Influenza A(H1N1) y sus repercusiones, asà como el papel de los miembros del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).
La autora comenta a mi parecer, dos puntos fundamentales; el primero, el escaso (casi nulo papel) de los investigadores mexicanos durante la crisis.
El nuevo virus de la influenza echó luz sobre una larga lista de carencias, entre ellas la falta de coordinación al interior de la comunidad cientÃfica y la ausencia de vÃnculos entre ésta y quienes toman decisiones que afectan al paÃs.
Un diagnóstico demoledor, a mi parecer por los siguiente motivos:
a) Los cientÃficos que forman la crema y nata de la investigación en México sin la capacidad de comunicarse entre ellos mismos; sin conocerse y por supuesto, sin la capacidad de coordinarse para dar un resultado conjunto a un problema (emergencia de salud).
b) Un gobierno (al cual reportan) que o no los conoce, no sabe a qué se dedican o sencillamente considera que sus capacidades no son las requeridas para solucionar el problema.
El segundo punto, aunque es distinto, no es menos importante; la falta de capacitación o compromiso en la habilidad de comunicar.

© NEXOS
La Dra. Fernández nos narra como es que cuando los medios buscaron a los cientÃficos adecuados para explicar lo que sucedÃa o cómo se solucionarÃa, sencillamente se toparon con una poco amigable lista de cientÃficos que no les llevó a nada… (ver abajo).
No es que se buscara un Carl Sagan, David Suzuki una Olivia Judson; sencillamente el SNI cuenta con más de 14 mil miembros de los cuales la sociedad (que paga sus salarios) poco sabe sobre quiénes son o lo que hacen.
Una vez qe se hubo encontrado a algunos probables conocedores del tema, la poca capacidad para hacer frente a cámaras de televisión o entrevistas por reporteros fue manifiesta.
Al final del dÃa, me parece, poco se obtuvo de manera directa de nuestro SNI durante el brote; y la percepción general (incluyendo la de los medios) es que las autoridades sanitarias se acercaron más a los cientÃficos extranjeros que a los mexicanos.
Lea el artÃculo completo de la Dra. Fernández Christlieb haciendo clic AQUÃ.
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¿Es éste el nivel de nuestra ciencia?
El SNI es un sistema que fue diseñado para responder, salarialmente y en lo individual, a una crisis económica, la de 1982, y no para arrojar luz en la solución de problemas colectivos.
Dra Fátima Fernández Christlieb
No vamos a discutir el nivel de los cientÃficos mexicanos, ni la calidad de sus artÃculos publicados; tampoco nos cuestionaremos el porcentaje de resultados de sendas investigaciones que logran realmente  tener cabida en una aplicación práctica en algún área o bien,  en la productividad de nuestra industria.
Nos referiremos a cosas más simples y de primera vista.
Al buscar información de primera mano sobre el SNI, el primer -y más lógico- lugar para una búsqueda es su página web alojada en el sitio del CONACYT.
Una muy lamentable muestra de como es que la institución que reúne a los cientÃficos más destacados del paÃs, no es capaz de contar con sitio que le haga justicia.
El sitio web del SNI es básico. Terriblemente árido, construido “hacia dentro” y con cero interactividad con el usuario. Una vez más estamos hablando de la crema y nata de nuestra ciencia… incapaz de contar con un sitio web a nivel del siglo XXI.
En éste, es prácticamente imposible obtener información relevante sobre nuestros investigadores.
Nos gustarÃa mucho poder saber, además de quiénes son: En dónde trabajan (no donde cobran), sus áreas de especialidad, qué trabajos han publicado y en qué revistas, cuando y cuantas citaciones tienen. De paso, nos gustarÃa mucho saber cuál es el salario y bonos que tienen asignados, ya que es información pública de un gasto que se paga con nuestros impuestos.
EsperarÃamos encontrar un avanzado sistema de búsqueda que nos hiciera encontrar de forma expedita toda la información arriba citada.
En su lugar, el sitio nos ofrece un archivo en formato PDF, con más de 1051 páginas sin ningún orden (!¡).
Independientemente de que no existe un sistema automatizado de búsqueda, la información en ese documento carece de cualquier tipo de esfuerzo para su clasificación. Es solamente una colección de nombres (¿~14,000?), instituciones y áreas de adscripción (salarial) y correos electrónicos. Punto.
Puede consultar el documento en PDF AQUÃ. (Precaución para download, son más de 1000 páginas)
El resto del sitio es similar. Una colección enorme de textos unidireccionales y documentos en PDF.
¿Es este el nivel de desarrollo tecnológico con el que cuenta CONACYT? Que no nos extrañe entonces la poca participación de sus integrantes durante a la alerta epidemiológica.
El segundo postulado de la Dra. Fernández hace entonces mucho sentido. El SNI no sabe comunicar siquiera, quién es quién o quién hace qué en su organización. De la misma forma, no conocemos el expertise de los investigadores o quién es un vocero potencial de la ciencia.
No tenemos alguna evidencia de que se cuente con un sistema en el cual nuestros cientÃficos conozcan los trabajos, experimentos, estudios o resultados de sus colegas; mucho menos que se comuniquen de manera constante o trabajen de forma interdisciplinaria.
Esta última afirmación puede ser muy cuestionada por los mismos actores, sin embargo, la evidencia descrita en el trabajo de la Dra. Fernández es clara: Falta coordinación.
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¿A dónde vamos?
Honestamente no lo sabemos… ya que no podemos hoy, con la información disponible, saber a en donde estamos.
Seguramente que existen investigadores y grupos de cientÃficos que ene este momento me pueden debatir y mostrarme mucha información de lo que hacen; el problema es que sólo la saben ellos y su cÃrculo (donde se mueven, viven, publican y cobran); no lo sabe la población ni aparentemente el mismo gobierno.
El SNI incluye “en la práctica” (en la vida real) dos clases de cientÃficos:
a) Los grandes profesores/investigadores, cuya subsistencia proviene de la combinación de uno o dos salarios institucionales o académicos más un ingresos por su trabajo privado (consulta médica, asesorÃas industriales etc…). Son los menos. Curiosmente su nivel de vida como miembros del SNI es el más alto.
b) Los Doctores (investigadores con Doctorado) que dedican el 100% de su tiempo a una institución cientÃfica o universidad. Trabajan en Centros de Investigación y laboratorios de sol a sol y publican sus resultados. Cuando las publicaciones son en  revistas internacionales reconocidas, su puntaje aumenta al igual que su salario.
Esta segunda categorÃa es sin embargo la más desprotegida. Sus salarios no son siquiera el 30 o 40% de sus contrapartes en EEUU o Europa. Como compensación, a algunos de ellos se les otorga una vivienda, únicamente por el tiempo que se mantienen productivos en el SNI.
Ellos representan a la mayorÃa de nuestros cientÃficos.
Con estas condiciones, a finales de los 80s se inició un “agresivo” programa de “repatriación de talentos” el cual incluÃa entre sus “beneficios”, una plaza de trabajo con un salario menor al que recibÃan en el paÃs de trabajo actual; el pago de la mudanza a México y amnistÃa fiscal por la importación de su menaje de casa.
Tan patético como esto puede sonar, se pensó que los cientÃficos mexicanos en el extranjero regresarÃan en masas listos para comenzar en sus nuevas asignaciones.
En aquella época me preguntaba por qué  un cientÃfico que gana 70, 90 o más de 100 mil dólares al año, con el mejor apoyo tecnológico y con el acceso a las publicaciones cientÃficas más importantes, querrÃa regresar.
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Si debiéramos aprender una sola lección de lo descrito por la Dra. Fernández en su artÃculo, me parece que es que bajo las condiciones actuales, la próxima vez que se nos presente una eventualidad similar o desconocida, nuestros investigadores seguirán pasando -lamentablemente- inadvertidos ante los ojos de las autoridades y de la opinión pública.
Más de 30 bebés mueren en un incendio … por negligencia.
June 6, 2009 | 12:55
Foto: MartÃn Vallejo / EFE (Publicada en Milenio)
33 bebés de menos de 2 años murieron en una guarderÃa del IMSS en Hermosillo, Son (al norte de México), de la manera más absurda.
Una tragedia como muchas que ocurren diariamente en el mundo, pero que en este caso realmente duele e indigna, por la trágica pérdida misma de la vidas de estos niños, como por ver -una vez más- que esto es el resultado indudable de una cadena de negligencias que tristemente caracterizan a México.
El fuego ha comenzado en una bodega aledaña ya que el guarderÃa estaba habilitada en los restos de una nave industrial de una maquiladora.
Una guarderÃa en el mismo edificio que una bodega con combustibles. Una instalación inadecuada, que sin embargo daba albergue diurno a más de 200 niños. Las paredes de las áreas donde se encontraban los bebés, carentes de ventanas, debieron ser derribadas con un auto para rescatar a los cuerpos.
¿Salidas de emergencia?
¿Hidrantes?
¿Extintores?
¿Plan de evacuación?
¿Responsable de emergencias?
Una vez más, estos son lujos que solamente las sociedades avanzadas se pueden dar.
¿Quién autorizó la operación de un local as�
Si el servicio era subrogado ¿Quién les dio el permiso? ¿Existen verificaciones de bomberos en Hermosillo?
Lo que seguramente NO veremos:
- La renuncia inmediata del responsable de las guarderÃas del IMSSÂ
- La renuncia de el responsable del area de bomberos o Protección Civil y funcionamiento de locales en Hermosillo
- La consignación como responsables de homicidio culposo de quienes autorizaron el funcionamiento de una guarderÃa en esas condiciones
- Una investigación a fondo sobre por qué no se evacuó a los niños a tiempo.Â
Venta Ilegal de Medicamentos sin Receta. Comienza a hablarse del problema.
June 4, 2009 | 23:12
El pasado 4 de mayo, publicamos AQUà una nota cuestionándonos la causa de la mortalidad (entonces casi exclusiva de mexicanos) debido a la influenza A(H1N1).
Una de las causas que nombramos (siendo de los primeros en hacerlo) era la automedicación producto de una venta libertina de medicamentos de Fracción IV sin receta.
Este problema, que venimos mencionado desde hace dos años AQUÃ, has sido pasado por alto por las autoridades de COFEPRIS (seguramente de forma deliberada), finalmente sale a la luz gracias a dos trabajos periodÃsticos.
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Leo Zuckerman:Â Influenza y burocracia.
El Analista PolÃtico Leo Zuckerman, publica este 1º de Junio en NEXOS un trabajo de corte periodÃstico intitulado: Influenza y Burocracia.
A través de tres historias, Zuckerman  nos narra cómo es que las decisiones (buenas) que se tomaron durante la pasada epideima de influenza, estuvieron basados en mala información, producto de varias carencias culturales, tecnológicas y de reglamentación.
Entre las “sorpresas” que Leo Zuckerman se encuentra, es la de la enorme facilidad para la automedicación, derivada de una reglamentación para la venta de medicamentos Fracción IV que existe sÃ,  pero sencillamente  no se cumple.
Lea el interesante análisis de Leo Zuckerman en NEXOS, haciendo clic en el banner ABAJO:
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Carlos Puig pone en aprietos al Presidente de ANAFARMEX.
Carlos Puig parece ser el único periodista que sigue el rastro a este problema; y desde hace unos dÃas le da seguimiento a través de su equipo.
El dÃa de hoy, entrevistó en su noticioso en la mañana a Antonio Pascual Feria, presidente de ANAFARMEX.
Puig no dudó en ser muy claro y vehemente en una sola pregunta: ¿Por qué se venden medicamentos sin receta, cuando el marbete dice : “Su venta requiere receta médica”?
Más allá de reconocer que el problema existe, Pascual sencillamente no logró explicar el por qué del comportamiento ilegal. En su lugar, inició  un curioso argumento en torno a un nuevo programa de capacitación (que ya lleva 3 años…) para contar con “técnicos capacitados” para dispensar recetas.
Pascual Feria no pudo sencillamente decir, que los empleados podrÃan vender mañana mismo respetando la ley, con tan sólo pedir a cambio una receta; en su lugar, se traba y se confunde tratando de vender su “novedoso” programa.
Las causas de esta conducta son simples:
- A las farmacias no les conviene solicitar las recetas: venderÃan menos.Â
- A COFEPRIS no le interesa vigilarlo.
Escuche la entrevista de Carlos Puig a Antonio Pascual Feria, ABAJO:



























