De periodismo, literatura, autismo y esquizofrenia. ¿Estamos exagerando?

El pasado 29 de junio, Juan Pardinas publcabe an su Blog El mensaje en la botella, un comentario intitulado: Metáforas que lastiman.

A propósito de una artículo suyo en el cual califica de autismo la conducta de los partidos políticos mexicanos tras las pasadas elecciones, Pardinas comenta sobre una nota en El País de Milagros Pérez Oliva quien funge como defensora del lector, en ese diario.

En “Metáforas que hieren, ladrillos que duelen”, la periodista habla sobre el uso indiscriminado y en ocasiones retorcido que se le ha dado a la terminología clínica dentro de la literatura y el periodismo. Lea el artículo de Milagros Pérez Oliva, haciendo clic AQUÍ.

La Locura

© 2007, Xavier Tello

Pérez Oliva puede tener razón, sin embargo es también cierto que en ocasiones, un purismo desenfrenado y una corrección política rabiosa, han provocado una evolución forzosa en la terminología y el lenguaje.

Si somos estrictos, el hacerlo produce a sus vez un efecto inverso al etiquetar y estigmatizar a pacientes de manera despectiva, sea o no esa la intención.

Hace más de cien años, una mala observación calificaba clínicamente a los pacientes con Síndrome de Down como “Mongoloides”, es decir parecidos a la raza de Mongolia y estrictamente hablando, al antiguo catálogo de la raza asiática. Este término fue seguramente el primero en desatar una polémica en la cual se defendía a esta raza en cuestión, de las “características negativas” de estos pacientes (retraso psico-motor, principalmente). La observación inicial era mala, insisto; pero el asumir a priori que el calificar con el mismo nombre a raza y pacientes era insultante, no nos deja muy bien parados como sociedad.

Hacia la segunda mitad del siglo pasado, la terminología médica que calificaba los niveles del “retraso mental” debió ser cambiada cuando términos [entonces] clínicos como imbécil, idiota y morón, se habían convertido en insultos.

El utilizar en la literatura o el periodismo, términos como autismo, esquizofrenia o borderline, no debiera a mi juicio ser penalizado hasta no leer el contexto. Dichos términos, que si bien son en sí un diagnóstico clínico, describen una percepción de la realidad o una conducta.

Una conducta autista, refleja una inadecuada capacidad de comunicación y de relación social. Si el contexto del uso del término no es peyorativo o insultante, no debiera estar mal el utilizarle.

En la esquizofrenia existe una percepción distorsionada de la realidad, en muchas ocasiones acompañada alucinaciones visuales o auditivas. Una vez más, el utilizar el termino en este contexto no es malo. El calificar a alguien o algo como “loco” o “peligroso” al llamarle esquizofrénico, sí lo es.

En el colmo del purismo (y la corrección política…) recientemente nos hemos enterado que los diabéticos… han dejado de serlo. Nuevas reglas “recomiendan” que el diagnóstico de un paciente no sea utilizado como gentilicio o “como adjetivo“. Así, hablaremos de ahora en adelante de “pacientes con diabetes”.

Muchos grupos, sociedades y activistas de estos pacientes (como el influyente Diabetes Mine) aún no lo saben. Ellos siguen catalogándose así mismos orgullosamente como… diabéticos.

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2 Responses to De periodismo, literatura, autismo y esquizofrenia. ¿Estamos exagerando?

  1. Como siempre, felicidades Xavier por tan oportuna y objetiva reflexión. Al leerla me vino a la memoria la pasada administración y su mal llamado “gabinete Montessori” que tanta polémica desató entre aquellas escuelas fundadas y administradas bajo esa filosofía. Un cordial saludo,
    Tavo

  2. Monica Perry says:

    Mas que caer en una exageración se ha caído en exhibir la ignorancia en afán de parecer un gran conocedor de temas que la mayoría de las veces, no solo no se dominan, sino que ni idea se tiene, pero se hace alusión a ellos o se utilizan palabras que suenan muy elegantes o atemorizantes a las masas.
    Tal es el caso de llamar esquizofrénico a cualquiera que por el solo hecho de no comprenderle, se le diagnostica con “fundamento en su conducta”.
    Desde mi punto de vista, muchos de los líderes de opinión en nuestros días se ahorran el conocimiento y simplemente se quedan con las palabras que, si bien no alcanzan a comprender, suenan bien e impresionan a las masas, y en pro de ser correctos se olvidan de ser comprensibles y realistas.

    Saludos!
    “”nuevamente te debo los acentos que en iPad no se como ponerlos, ya aprenderé.

    >>>Nota del moderador: Se han incluído los acentos. :-)

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