
De acuerdo a su comunicado de prensa, existe ya evidencia inequívoca de una reducción en la morbilidad y mortalidad cardiovascular entre los pacientes que recibierno Crestor® vs. los que recibieron placebo.
El estudio pone por lo pronto a Crestor® al mismo nivel que sus antecesores, también estatinas; al prevenir eventos y aumentar la sobrevida entre los pacientes de riesgo.
Más aún, reafirma el comunicado del American College of Cardiology, en el sentido de utilizar estatinas como la primera línea de ataque para tratar las alteraciones de colesterol, dejando a Zetia® de SP como “ultimo recurso” y Vytorin® virtualmente fuera de toda jugada.
Las acciones de AstraZeneca se revaluaron aprox. un 8% al darse a conocer la noticia.
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Este estudio ha tenido mucho impacto y nos obliga a plantearnos muchas preguntas como las de los cardiólogos en la página web de la Sociedad Española de Cardiología. En la actualidad, esta determinación de proteína-C reactiva se le realiza a muy poca gente. De hecho, en algunos centros no se hace nunca. Pero a raíz de estos resultados del Estudio JUPITER, ¿no deberíamos incorporar esta medición a todos los reconocimientos médicos? ¿Habría que considerar su implantación en todos los laboratorios? Y más aún, si consideramos que se trata de un tema de prevención, ¿deberían las Administraciones financiarlo de alguna manera?