Dóble estándar en la venta y publicidad de medicamentos. SEGUNDA PARTE

El pasado 17 de abril, tratábamos el tema del como se comercializan los medicamentos de fracción IV, que deben de ser surtidos con receta, sin solicitarse ésta en las farmacias.

Esta es la 2a,. parte, donde propongo soluciones.

Primero analicemos: ¿Qué ocurre en otros países?

Tanto en los Estados Unidos, como en Europa como en otros muchos países, no es posible comprar un medicamento equiparable a los de nuestra fracción IV sin una receta médica. Esto no quiere decir que una persona con Diabetes deba acudir cada quince días a consulta para obtener una receta (aunque sí, seguramente acudirá a revisiones periódicas mensuales o bimestrales…).

Lo que ocurre es que el médico precisa en la receta, el número exacto de tabletas, cápsulas o lo que fuere que el paciente necesitará. El Farmacéutico surtirá solamente el número de tabletas o cápsulas exactas. Si el médico necesita volver a ver al paciente en un lapso determinado, prescribirá SOLAMENTE el número de tabletas o cápsulas necesarias para este período de tiempo.

En otros casos, la farmacia ya cuenta en su computadora con los datos del paciente y del médico, y con ello se puede re-surtir algún medicamento cuando sea necesario en caso de “urgencia”, por ejemplo cuando el paciente pierde sus medicinas.

De la misma forma, el record de los pacientes y médicos son guardados por la farmacia; de éste modo, si un paciente quiere falsificar una receta para psicotrópicos, la farmacia sabe perfectamente cuantas tabletas se han surtido en un lapso de tiempo y alertaría al médico por medio de una llamada telefónica.

El FARMACÉUTICO juega un papel fundamental. En esos países, el farmacéutico es un profesional que ha cursado una carrera universitaria que le da la capacidad de manjar y surtir medicamentos, amén de administrar farmacias. El farmacéutico está capacitado para detectar errores en las prescripciones de los médicos (como interacciones con otros medicamentos que el paciente esté tomando), y avisar a tiempo al médico que emitió la receta.

En México no existe esa figura profesional; si bien existen QFBs (Químicos-Fármaco-Biólogos), estos profesionistas no están “diseñados” para prescribir, analizar recetas o recomendar alternativas ante posibles interacciones medicamentosas; es decir, no hay un profesional registrado ni reglamentado para hacerse cargo de una farmacia.

La persona que vemos es un empleado de mostrador con preparación mínima y que en muchas ocasiones está dando recomendaciones a pacientes o sus familiares, sin conocimiento. La Ley General de Salud pide exclusivamente que para la venta de ALGUNOS medicamentos, exista “un profesional RESPONSABLE” de la farmacia.

En el caso de la publicidad, muchos países (como los Estados Unidos) han optado por permitirla de forma masiva. Sus limitaciones incluyen colocar leyendas de aviso sobre efectos colaterales, y decir que “…pregunte a su médico sobre los beneficios de…”.

No hay posibilidad de que se fomente la automedicación por una razón simple: El paciente no podrá comprar esos medicamentos sin receta.

¿Cual es la solución?

Hablar de cambiar un modelo de trabajo y comenzar a producir (educar y graduar) Farmacéuticos en México es impráctico y prácticamente imposible.

Sin embargo, la primera acción está en manos de la SSA: Prohibir que los medicamentos se comercialicen en sitios que no sean registrados como farmacias. De este modo se termina con el “mercado negro”. Si alguien vende medicamentos (originales, falsos, robados, muestras médicas, etc.) sin ser una FARMACIA establecida y registrada: Va a la cárcel, punto.

Segundo
. Aplicar lo que claramente dice la ley, y PROHIBIR que los medicamentos de frac. IV se vendan sin receta. Ahora bien, suena a verdad de Perogrullo, ya que la primera pregunta es: ¿Por qué nos se hace?.

No se hace por que “encarece” la salud al obligar a los pacientes a acudir al médico, lo que nos lleva al…

Tercer punto. Establecer una NORMA TÉCNICA para la emisión de recetas por parte de los médicos. Eso no es complicado y existe en todo el mundo desarrollado. El médico debe especificar el número exacto de tabletas (cajas) o botellitas de jarabe que el paciente necesitará para su tratamiento.

En el caso de un niño con otitis, seguramente serán diez días de antibiótico. Si no se ha aliviado o empeora, DEBE regresar a ver al médico.

Un adulto con hipertensión controlada, seguramente necesita comprar 90 días de medicamento, antes de regresar a su próxima consulta. Para evitar el enorme gasto, se puede recurrir al “sello” en la receta como [ya] se hace con los medicamentos de frac. III.

De este modo impediremos que a los niños se les administren antibióticos inadecuados; que las “comadres” receten al hijo de la vecina; que disminuya el “mercado negro”, y todos estarán dentro de la ley.

Con el mercado de medicamentos ya VERDADERAMENTE CONTROLADO, podemos pasar –entonces- a considerar la publicidad de medicamentos al público en general como lo hacen otros países. Insisto: no habría automedicación, si la ley impide la venta sin receta.

Es obvio que antes que nada se requiere un cambio de actitud así como de usos y costumbres.

Habría que preguntarnos si las autoridades están realmente interesadas en evitar la automedicación; si los médicos están dispuestos a adoptar nuevas costumbres; o si los pacientes aceptarán este nuevo trato.

Saludos.

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One Response to Dóble estándar en la venta y publicidad de medicamentos. SEGUNDA PARTE

  1. Alfredo says:

    No se puede comparar el sistema de salud mexicano con el de otros países.
    Primero por el tipo de atención que se ofrece y por los costos que se generan.
    De principio el estar en contra de la automedicación es algo que DEBERíA suceder pero cuando conoces la realidad, el hecho es que no te queda de otra.
    Conozco gente de clase media baja en donde ambos padres trabajan. Supón que un hijo se te enferma, tienes que llevarlo por ejemplo al seguro social.
    Claro como tienes trabajo puedes pasarte todo el tiempo que se requiere en el seguro.
    Cuando las cosas se complican tienes que llevar a los enfermos a un médico particular y en muchas ocasiones te recetan lo mismo.
    ¿Cuánto cuesta una consulta privada?
    Los padres las primeras consultas se gastan en un día lo que ganan en una semana, después se convierten en los doctores particulares que visitan.
    Esto debido al tiempo y al costo.
    No debería ser. Pero muchas cosas no deberían suceder en este país.

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