Ignorancia y Odio, ¿Motores de nuestras Leyes Fiscales?
October 31, 2009 | 20:31![Title Captura de pantalla 2009-11-01 a las [1 nov] 12.26.47](http://blogs.strat-cons.com/wp-content/uploads/2009/11/Captura-de-pantalla-2009-11-01-a-las-1-nov-12.26.47-.png)
El elaborar algo tan delicado como leyes o una miscelánea fiscal, requiere de conocimiento profundo y talento. El tomar temas al azar para convertirlos en impuestos especiales, sólo se entiende cuando se desconoce por completo el tema o se obedece al la subjetividad antes que al raciocinio.
Este fin de semana se discute en México la reglamentación (miscelánea) fiscal que aplicará en este país para el año 2010 (por lo menos).
No pretendemos analizar a fondo ésta que además de ser compleja, se encuentra al momento de escribir esto, en los vaivenes legislativos correspondientes. Sin embargo, podemos citar los siguientes:
Antecedentes de importancia
1.- Una pobre recaudación.
México es un país con una de las recaudaciones más pobres e ineficientes del mundo y esto se debe a tres factores fundamentales:
a) Una falta de cultura de tributación por parte de los ciudadanos.-
Con personas físicas que han hecho todo lo posible por mantenerse al margen de la fiscalización (abiertamente ilegales); con personas físicas y morales que “eluden” una contribución significativa a través de cualquier ventana y salvaguarda que la legislación fiscal les permite; y con personas físicas y morales que sencillamente “eluden”, ahora de forma ilegal, presentando documentación falsa en su declaración mensual, trimestral o anual.
A nadie en el mundo le gusta pagar impuestos; pero en México no existe siquiera la visión del beneficio de pagarlos. Es claro el pensamiento de que quien deben de aportar, es “el de enfrente”. La percepción de lo que se recibe a cambio del pago de impuestos es bastante mala; sin embargo, no justifica que existan profesionistas que sencillamente han decidido… no pagar nada.
Lea nuestro artículo Los Impuestos, Forzosos Acompañantes haciendo clic AQUÍ.
b) Un sistema recaudatorio muy complicado por parte del gobierno.-
Basado hasta hace algunos años en interminables formatos y lentitud en sus trámites, el sistema de recaudación de México se ha convertido en uno de los mas tecnológicamente avanzados a la vez que -paradójicamente- uno de los más complicados.
Es tal la desconfianza e ineficiencia al interior de la Secretaría de Hacienda, que se establecen candados y sistemas de identificación y validación fiscal redundantes los cuales entorpecen y quitan tiempo al contribuyente.
Estas complicaciones se suman a reglas y condiciones fiscales cambiantes, las cuales ponen al contribuyente promedio en apuros, la mayor parte de las veces.
Seamos honestos: En México, la mayor parte de los contribuyentes que quieren cumplir, requieren los servicios de un Contador Público para el cálculo y aplicación de sus contribuciones.
c) Una base gravable muy pequeña.-
El talón de Aquiles y el objeto del mayor número de críticas a la Secretaría de Hacienda, es su eterna incapacidad para incrementar el número de contribuyentes.
Las causas son muy simples, pero complejas de resolver. Por un lado, el poner en marcha mecanismos que hagan obligatorio el pago de impuestos a toda la población con ingresos económicos, es una labor titánica, que distraería los recursos tecnológicos y humanos con los que actualmente se cuenta para recaudar (ver arriba).
Por otro lado, existen grupos de interés ya empoderados y con “derechos adquiridos” los cuales presentarán una gran resistencia para entrar en la formalidad fiscal (ver abajo).
2.- Una dependencia excesiva de los ingresos petroleros.
Sin contar con los ingresos fiscales adecuados, durante ya casi 30 años México ha dependido de sus ingresos petroleros como forma de sostener el gasto corriente.
En vez de haber utilizado estos ingresos como un patrimonio para crear infraestructura o financiar educación o investigación científica, se han usado para obtener los recursos que normalmente deberían haber llegado por parte del pago de impuestos y que sin embargo, no es así.
Al enfrentarnos a una crisis económica mundial, en la que los precios del petróleo bajaron (justo al mismo tiempo de darnos cuenta que existía un déficit financiero de más de $300 mil millones de pesos), es necesario contar con recursos frescos… de donde sea.
·
Ante estos escenarios, se realizó la propuesta de paquete fiscal para 2010 por parte del Gobierno Federal, la cual fue modificada por la Cámara de Diputados, rechazada (y por lo tanto modificada) por el Senado; y una vez más modificada por los Diputados.
¿El resultado final? El peor adefesio que se recuerde en México en materia de propuesta de Ley de Ingresos y un descontento social (seguramente) nunca antes visto.
Una vez más, no pretendemos hacer un relatorio detallado de los acontecimientos ni los capítulos de esta ley; sin embargo, queremos comentar los aspectos más llamativos del absurdo proceso de pensamiento y conclusiones de nuestros Legisladores.
·
Casos especiales: todos.
Algunos estudiosos nos dicen que los impuestos deben de tener dos principios básicos: Universalidad y Equidad.
En México jamás ha existido esto. Ni siquiera sabemos (por que no lo sabemos…) si quienes hacen nuestras leyes lo han contemplado alguna vez.
Todo el mundo debe pagar su justa porción de impuestos. Un ejemplo claro simple y transparente, sería el aplicar un Impuesto al Valor Agregado (IVA) generalizado a todo.
Sin embargo, en nuestro país nos las hemos arreglado para que no sea así. Existen muchas exenciones fiscales, las cuales se han logrado históricamente con base en alianzas políticas o en decretos populistas.
En un afán de “proteger” a las clases más necesitadas, no se gravan con IVA ni alimentos ni medicamentos. En un afán de “fomentar la cultura”, los libros no causan IVA. En el discurso y el apunte político estas medidas suenan bien. En la práctica no sirven de nada.
Es falso que la gente coma 15% más o tome 15% más medicamentos o lea 15% más como consecuencia de estas exenciones. De hecho, la oferta y la demanda hacen que un producto (como el tomate) varíe su precio entre casi un 100% en un año. Las farmacias de cadena más importantes ofrecen cerca de un 35% de descuento sobre el “precio máximo al público”; y las librerías importantes como Gandhi, manejan descuentos muy interesantes en sus libros.
En el caso del Impuesto sobre la Renta, existen grupos políticos, sindicatos, sectores industriales que están exentos del pago total éste; incluso muchos ciudadanos comunes gozan de este privilegio, por el monto de sus ingresos. Con respecto a éste último punto, puede sonar frío (o políticamente incorrecto) el que la gente de menores ingresos pague impuestos; sin embargo, el que no lo hagan, hace que en un país con 50% de pobres, la mitad de la población no pague nada. Por ello, es cierto también que quien gana más, debe pagar más, problema que se resuelve, según muchos estudiosos con un IVA generalizado y un ISR ad-hoc.
El violar los dos principios: Universalidad y Equidad, se ha vuelto sencillamente una constante en México.
·
Cuando la ignorancia y el odio son motores de la legislación fiscal.
Cada año, al momento de legislarse el paquete fiscal correspondiente, los partidos políticos dan muestra de su poder al atender los intereses de aquellos “casos especiales” que mencionamos arriba y que siempre, por algún motivo, mantendrán sus exenciones, mientras sirvan a los intereses políticos de quienes gobiernan.
Para subsanar el déficit fiscal, los legisladores en México han recurrido -antes y ahora- a estrategias que en muchas ocasiones rayan en lo ridículo.
Hace algunos años, se habló de un Impuesto al Valor Agregado (IVA) diferenciado que gravaba con 20% la adquisición de algunos bienes “suntuarios”; un absurdo, si se piensa que el pagar 15% de $400,000 es más que pagar 15% de $400; pero el mensaje político era aquí lo importante: Se debía castigar a los ricos… por ser ricos.
En el colmo del ridículo, se estableció una lista de artículos que los “ricos consumían” como el salmón, las angulas y el caviar; que debían ser sobre-tasados. Sin explicarnos el racional detrás de esta lista, algunos productos digamos, Bon Vivant como utramarinos de primera calidad o trufas, no estuvieron incluidos. Los hacedores de este listado, sencillamente desconocían su existencia.
En esa famosa lista, se incluían también “rines de magnesio”, los cuales hacía varios años que no se fabricaban, mientras que los rines de aluminio o los de acero de precio premium no estaban contemplados.
El razonamiento como el que generó este impuesto especial, fue obviamente motivado por el rencor social y la búsqueda de un revanchismo y protagonismo político. Independientemente de la subjetividad de la causa, el problema con tasar los lujos, es que no existe una clara definición de cuáles son estos.
¿Cual es la línea que delimita un lujo de lo que no lo es?
En un absurdo exasperante en este 2009, el usar tecnología súbitamente se convirtió en un lujo y nuestros legisladores decidieron tasarla con un sobre-impuesto del 3%.
Basándose solamente en el estigma de que la televisión de paga y la telefonía celular no son las “de uso común” y en un prejuicio infundado de que el Internet es algo que unas pocas personas con gustos “exóticos” usan; se les aplicó esa sobretasa.
Pero los Congresistas no contaban con algo. A finales de la 1ª década del siglo XXI, la gente esta mucho más comunicada, paradójicamente gracias al Internet. Así, inició un movimiento de usuarios de la red social Twitter, haciendo ver sus puntos de vista bajo el lema de #InternetNecesario.
(Lea nuestro artículo Twitter: Más que una Red Social, un Fenómeno de Comunicación haciendo clic AQUÍ)
Al ser este un grupo heterogéneo de personas, algunas de ellas con muy buenos contactos; el acceso al Senado de la República se obtuvo de forma relativamente fácil. Allí, por primera vez se logró algo que nunca se había hecho antes: se le hizo ver a un grupo de legisladores (comenzando por el Presidente de la mesa directiva del Senado) que la gente común empleaba una herramienta de comunicación que ya es común, no un lujo.
Los Senadores prometieron dar marcha atrás a este impuesto especial al Internet y no me queda la menor duda del por qué. Se sintieron presionados y con las manos atadas a una realidad que nunca habían vivido: Un grupo de personas comunes (votantes), con una capacidad de comunicarse en tiempo real de la que ellos carecen y hablando en términos que ellos desconocen.
Estos ciudadanos les dieron un “crash course” sobre Internet, la necesidad y uso de las telecomunicaciones en la vida diaria; y la necesidad de ellas para el desarrollo de un país. Hasta el momento no sé de un sólo legislador que haya logrado dar un argumento técnicamente válido en contra los de quienes fueron al Senado. Fue el miedo al ridículo lo que los hizo recular… ¿o no?
La tecnología los ha dejado atrás. Siguen pensando sólo en TV, radio y teléfono; dejando al celular sobretasado (por exótico) y a Internet exento pero con la duda de qué hacer con el Internet transmitido a través del celular. Obviamente, lo único que se les ocurrió fue una ecuación complicada. De hecho, muy al estilo de los políticos, solamente quedará exento del 3% de sobretasa el Internet contratado de forma individual. Los “paquetes” de Internet + TV + Telefonía (los más comunes en el mercado), pagarán el impuesto en una parte proporcional y condicionada.
El el epítome de la estupidez, los grandes corporativos, que contraten Internet de forma individual, no pagarán el 3%; los obreros que lograron tener su primer contrato de Yoo sí.
En el caso para la telefonía celular, al momento de escribir esto, parece que será tasada mediante otra complicada ecuación que -obviamente- castigará más a quién más consuma.
En este galimatías de gravámenes a las comunicaciones, se discutieron los regímenes para las televisoras abiertas y de paga, así como para los nuevos inversionistas en telefonía celular.
Esta vez, la ignorancia se vuelve en contra de ellos. La ignorancia de las nuevas tendencias tecnológicas en las cuales ya no existe una frontera entre los medios de comunicación.
Súbitamente y para confusión (terror) del Congreso, la telefonía puede transmitir datos, el cable de la televisión puede transmitir telefonía y cualquiera de nosotros puede efectuar una video-conferencia o producir y transmitir su propio “programa de radio” por Internet en forma de Podcast. La pregunta: ¿Se debe tasar al medio… o al hecho (privilegio) mismo de transmitir contenidos?
Tal vez sea mejor no educar a nuestros políticos en estos menesteres, o mañana gravarán la producción, consumo y transmisión de videos en YouTube.
Los prejuicios políticamente explotados también se hicieron presentes. Un impuesto adicional a ciertas bebidas alcohólicas y a la cerveza ya fue autorizado.
México es un gran productor de cerveza y su industria da trabajo a miles de mexicanos que dependen del consumo de esta bebida, la cual ya estaba de por sí gravada con un impuesto especial. Sin embargo, a diferencia de Internet, no hubo presión por grupos de consumidores de cerveza. No hubo #CervezaNecesaria ni la hubiera habido.
La cerveza está, desde ese punto de vista, indefensa. Se le pueden aumentar todos los impuestos posibles. Tasar una bebida alcóholica se ve bien. Defenderla se ve mal, punto.
·
La simplicidad no es tan sencilla.
Existen esquemas tributarios bastante simples y que han demostrado en otros países ser efectivos.
En varios foros se ha propuesto la más simple de todas, que ya mencionamos arriba:
- Un IVA generalizado del 10% (que incluya alimentos, libros, medicinas, etc…) y un ISR con tasa adecuada al ingreso que vaya del 20 al 28% aproximadamente.
- La facturación de todas las operaciones comerciales (de todas… y de todos los montos) hará totalmente cautivos a todos los causantes.
Este esquema tan simple, es rechazado por muchos actores políticos por no convenir a sus intereses. Nadie quiere asumir el costo de gravar todos los consumos ni de fiscalizar todas las operaciones haciendo automáticamente ilegal cualquiera que carezca de una factura.
Los políticos prefieren la vía complicada. No importa la ineficiencia. No importa la inequidad ni la falta de universalidad.
Al final del día, siempre existirán “lujos” que gravar como el Internet y “ricos consumidores” que castigar.
·
Nuestra economía se encuentra en el momento más difícil que se recuerde.
Falta mucha visión entre nuestros legisladores y es terriblemente frustraste el ver como el motor para obtener más ingresos es el odio y la ignorancia.
















Aquí va mi propuesta: IVA generalizado 10% ISR 10% (Sí, diez!!) pero SIN deducciones. Lo más simple del mundo.
Saludos,
Tavo
Muy buen post, y totalmente de acuerdo solo que el Gobierno antes de hablar de ajustes de impuestos, primero deberia de reestructurarse, es decir reducir la carga burocratica, entiendase numero de diputados, senadores, sueldos, lujos, jugosas prestaciones, etc. Y DESPUES entonces hablar de impuestos. Aunque como es obvio y evidente es algo que dificilmente lo haran.