La Tecnología; su importancia en nuestro desempeño diario.

En su número del 20 marzo, la revista FORTUNE dedica una muy interesante sección a los estilos de trabajo de importantes CEOs en el mundo.

Con el título “How I work”, personajes que van desde: Carlos Ghosn (Renault-Nissan) y Bill Gates (Microsoft) hasta Vera Wang (Diseñadora) y Wiston Marsalis (Director Artístico y excelente Jazzista) nos narran como es que administran su tiempo y sacan mayor provecho y eficiencia en su trabajo diario. Ya trataré este artículo en otra ocasión.

No es de sorprenderse que Bill Gates predique con el ejemplo. Ha logrado (según dice) erradicar el papel de su trabajo casi al 100%.

¿Cómo lo hace? A través de herramientas electrónicas y de comunicaciones, que paradójicamente no son TAN caras; vaya es el promedio esperado para una Empresa moderna, y sorprendentemente simple para el CEO de Microsoft: Una PC con tres monitores y una Tablet-PC.

Es tiempo de aclare un punto. En lo que amablemente están leyendo, y leerán en próximas ocasiones, no encontrarán una sola mención de seudo-minimalismo o seudo naturismo-humanista “contratecnológico” (valgan los neologismos). Sencillamente no soy así. Me gusta la época que vivo y me gusta poder tener la mayor cantidad de recursos (que no de gadgets necesariamente) para ser mas eficiente, y rápida mi toma de decisiones y ejecución. En resumen, ejerzo mi trabajo con y gracias a la tecnología de punta.

Estamos pasando la mitad de la primera década del siglo XXI. La “era de la información” ha quedado atrás para comenzar la “era de la conectividad”.

Hace 25 años unos pocos tenían computadoras personales. Hace 15 algunas empresas de vanguardia (en México) ya trabajaban con ellas. Pocas que no pertenecieran al sector de la alta tecnología contaban con una red. En 1997 comencé a trabajar en una Empresa donde mi computadora no se conectaba ni siquiera a una impresora. Al dejarla siete años después, sus Fuerzas de Ventas contaban con la mejor tecnología para conectividad en la calle.

Y, ¿pudiera ser de otra manera? No lo creo. En nuestro trabajo diario consultamos decenas o cientos de correos electrónicos al día. Los detractores de esta costumbre, alegan que el trabajo se ha despersonalizado, o que estamos dedicando muchísimo tiempo al correo más que al negocio.

Yo no lo pienso así. Creo que la máxima para que un negocio o una relación cualquiera funcione, es la COMUNICACIÓN; y seamos prácticos: ¿como podemos estar comunicados con varios clientes y colaboradores en (prácticamente) todo el mundo si no contáramos con esta herramienta?

Lejanos parecen los tiempos en que esperábamos o mandábamos un FAX. En los últimos 12 meses, solamente he enviado tres y recibido uno. Sin embargo, en el último mes, han circulado por mi computadora más de 1200 correo electrónicos.

¿Una locura? No necesariamente si nos organizamos bien. Como dije arriba, soy un firme creyente y rabioso fanático de la comunicación. Outlook (mi programa de correo electrónico) distribuye los correos según los remitentes; además filtra el SPAM. De este modo puedo priorizar al momento de despachar.

Actualización: Desde Finales de 2006, soy usuario de una Mac. La experiencia es impresionante. 

Respondo mi correo lo antes posible. Generalmente en las primeras tres horas de recibirlos y nunca mas de 18 horas después. No logro entender a la gente que sencillamente no revisa su correo electrónico por lo menos de manera diaria (aunque alguna amiga mía confiesa leer el suyo personal cada semana).

Mucho de mi trabajo es fuera de la oficina; así que cuento con una Pocket PC (iPAQ 4700) con la que puedo revisar el correo en la calle. Se conecta vía Bluetooth a mi teléfono celular que cumple las funciones de módem; de este modo, procuro “bajar” el correo cada dos horas cuando estoy en la calle.

También puedo navegar en Internet con ella, si fuera necesario.

En la oficina cuento con dos monitores conectados a mi Laptop. Uno de ellos es de 19 pulgadas. Me pareció una buena decisión, en el entendido de que puedo “trabajar” mejor en un monitor más grande grande, mientras que el correo u otra aplicación está abierta en el otro monitor. O bien, puedo abrir dos hojas de Excel distintas o una de Word o Powerpoint, o lo que sea. Pienso que ya no podría trabajar con un solo monitor.

 

Lo más importante: La conectividad.

En su “History of Knowlege”, Charles Van Doren hace mención en la parte final, sobre su visión de un futuro tecnificado.

Van Doren dedica algunas páginas a sus predicciones (circa 1991) sobre “computadoras de acompañamiento personal, capaces de guardar una cantidad enorme de información y de reproducir música…” (como mi iPAQ del siglo XXI) y computadoras que manejarán los esbozos de una probable Inteligencia Artificial y eventualmente tomarían decisiones. Van Doren diserta incluso, sobre la Asimoviana propuesta de las máquinas tomando el control.

Sin embargo, comete un PECADO enorme. Un pecado muy frecuente aún en nuestros días. Van Doren NO habla de la conectividad entre las computadoras (y obviamente sus usuarios). Sencillamente es algo que no se veía como la base del funcionamiento de la tecnología entonces. Hoy, curiosamente es muy poco valorada.

En mi opinión, subestimar el factor conectividad, es tan grave como subestimar el pavimento de las calles, o las calles mismas.

Las computadoras han dejado se ser máquinas de cálculo o creación de cosas exóticas, como presentaciones de Harvard Graphics, y se han convertido en nuestro principal medio de comunicación.

¿Como es entonces que le damos tan poco valor a la conectividad? En México existen muchísimas empresas (no transnacionales) que no cuentan con conexión al mundo a través de sus computadoras y la enorme mayoría de los hogares en México no cuenta con Internet (menos de Banda ancha).

Cada vez es mas claro que una computadora que no se comunica con otras (Internet es comunicarse con otras) es en la praxis, inútil.

Sin embargo, sabemos de Empresas que en su Políticas Internas, prohíben el acceso a Internet. ¿Sus razones? Un falso sentido de la seguridad y una concepción cultural arcaica de que los empleados conectados a Internet [solamente] desperdician su tiempo.

La creación y administración de una “Intranet”, solo la he visto en empresas de clase mundial.

La intercomunicación de banda ancha será tan necesaria (u obligatoria) en los próximos diez años como las (antiguas) antenas de televisión, o las cada vez menos frecuentes líneas telefónicas de tierra.

Debemos hacernos a la idea que cada vez pasaremos más tiempo frente a algún tipo de computadora. La TV como la conocemos desaparecerá, al igual que la telefonía. Todo pasará a través de “servidores” domésticos y gran cantidad de actividades cotidianas estarán controladas o administradas por nuestras computadoras. Resistirse a ello es inútil si no es que insulso.

Es entendible que cuando hemos crecido y nos han educado en un país en desarrollo, amén de políticas gubernamentales poco agresivas en Investigación y Tecnología; el hacernos en nuestra vida diaria de estas herramientas puede resultar complicado.

Sin embargo, tomemos el ejemplo de los teléfonos celulares. Cada vez es más la gente que cuenta con ellos. Gente de todos los estratos sociales, para los que el estar comunicados ha resultado suficientemente importante como para hacerse costeable.

Finalmente. Existen hábitos, usos, costumbres y mañas de cada uno de nosotros para desarrollar nuestro trabajo. Los hábitos son muy difíciles de cambiar.

Sin embargo, la tecnología no dará marcha atrás nunca. Cada vez seremos mas dependientes de ella, y los estándares de desempeño en el trabajo cada vez serán más cercanos a esta.

Hoy por hoy, un “analfabeta tecnológico” ya no encuentra trabajo; los empleos que pudieran parecer más lejanos a una oficina, tienen ahora requisitos y perfiles que les piden el manejar estas tecnologías. Las Fuerzas de Ventas (de campo) que no están intercomunicadas y tecnificadas, sencillamente se quedarán rezagadas.

Saludos.

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