Más sobre el colesterol y la danza de los millones; MSD sigue siendo golpeado.

Más malas noticias para MSD. El pasado lunes, la FDA notificó la no aprobación de su medicamento MK-0524A (Cordaptive) para el tratamiento del la hipercolesterolemia primaria o dislipidemia mixta.

El medicamento, del que se esperaban ventas por más de $1,000M de USD, pretendía dar continuidad a una ya tradicional historia de éxitos en terapia cardiovascular que venía desde los antihipertensivos de MSD y los antiguos éxitos de Mevacor® y Zocor® en tratamiento para colesterol.

Los problemas para MSD venían desde hace algunos años, con el retiro voluntario-obligado de Vioxx® debido a controversias sobre sus efectos colaterales.

Desde ese momento, una FDA que se vio expuesta ante el público como ineficiente en sus tareas de fármaco-vigilancia, se volvió tan dura como para que 2007 fuera el año que menos aprobaciones otorgó a productos nuevos.

En éste contexto, recordamos que hace un mes un panel de expertos dio una muy mala recomendación al medicamento para el colesterol Vytorin (de Schering Plough y MSD) haciendo que ventas por $5,000M de USD se pusieran en entredicho y las acciones de MSD cayeran un 15%.

La recomendación de la FDA tomó por sorpresa a los inversionistas, ya que tras haber sido aprobado en Europa, la agencia Estadounidence no proporcionó más información en su negativa. 

Las acciones de MSD cayeron el día de ayer -10.38%.

La lista de malas noticias no termina aquí para MSD. Agobiada por la aparición de genéricos, la empresa de Whitehouse ha buscado sin éxito el colocar a Mevacor® (la más antigua de las estatinas para tratar el colesterol elevado) en el mercado OTC. Sus dos productos estrella para tratar la hipertensión arterial, Cozaar® y Hyzaar® perderán la patente en 2010 al igual que Singulair® para el asma, en 2012.

¿Qué sigue para MSD?

En realidad el futuro se torna complicado y los inversionistas lo han hecho ver. MSD es una empresa que se ha caracterizado por dos puntos:

a) Su agresividad en R&D, siempre acompañado de una férrea disciplina y apego draconiano a sus políticas. Es por ello que resulta sorprendente que se vea recientemente envuelta en entredichos con la publicación (o no publicación) de los resultados del estudio ENHANCE o la acusación de utilizar “ghostwriting” en los estudios publicados alrededor de Vioxx®.

b) El mantenerse firme respecto a sus orígenes y su sustancia. MSD no se fusiona ni se fusionará con nadie. Una política que seguramente resultaba atractiva para los inversionistas tradicionales de los años 80s o 90s, pero que hoy en día pudiera estarle costando mucho en su pipeline.

MSD tiene varios ases aun bajo la manga. Gardasil®, su vacuna para el virus papiloma humano es un claro éxito comercial y sanitario, al tiempo que su línea de productos para HIV/SIDA es realmente una piedra angular en éste campo.

Sin embargo, con miras hacia el futuro en un mercado complicado y competido como el que existirá en el siglo XXI, tal vez es tiempo de que ésta importante empresa comience a repensar su filosofía y flexibilizar algunas de sus decisiones.

El tiempo y el mercado se encargarán de calificarle.

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