Medicamentos “a granel”. Beneficios potenciales ignorados.
April 18, 2008 | 15:41El día de hoy, Sara Cantera publica en REFORMA un interesante artículo intitulado: “Impide ley beneficio de medicina a granel”. (Copyright Grupo REFORMA)
En este artículo, se menciona como es que en Estados Unidos (y en otros muchos países, agregaríamos), los medicamentos se dispensan en frascos color naranja con la dosis exacta de para los días que el médico a prescrito el tratamiento.
Este frasco contiene una etiqueta con el
- Nombre del paciente
- Los datos del médico que prescribió
- Los datos de la farmacia
- Cómo debe de ser administrado
- Lote
- Fecha de caducidad
Esta forma de dispensar los medicamentos, desconocida o por lo menos “exótica” para nosotros, tiene su origen en la relación profesional que existe en éstos lugares entre el Médico y el Farmacéutico.
El Farmacéutico es un profesional con estudios universitarios, que conoce puntualmente los efectos terapéuticos, secundarios e indeseables de los medicamentos. El Farmacéutico tiene el entrenamiento suficiente para poder dispensar los tratamientos que vienen anotados en la receta de un médico, pero no sólo eso; el Farmacéutico puede cuestionar a un Médico en caso de que encuentre que en una receta existen dos o más medicamentos que tiene interacciones desfavorables, o que las dosis en una prescripción están fuera de lógica o son riesgosas.
Semejante relación profesional, hace que que el ejercicio de la medicina sea más seguro y fluya de manera más favorable y documentada, ya que los datos de cada paciente y cada médico son guardados en una base de datos. Así, es posible detectar sobredosificaciones de medicamentos psicotrópicos o abuso de antibióticos.
Si el sistema es tan utilizado y reporta beneficios, ¿Por qué es que en México no se utiliza?
Una singularidad tercermundista.
Debemos comenzar tomado en cuenta que en México no existen los Farmacéuticos. Desde principios del siglo pasado y por motivos desconocidos, esta disciplina desapareció de los curricula universitarios y -hablemos claro- no fue reemplazada por alguna otra. En México existe la carrera de QFB (Químico Farmaco Biólogo), que en ninguna parte hace a los alumnos el aprender y comprender las bases de la farmacia o efectos de los medicamentos.
Peor aún, como hemos comentado en artículos anteriores, las farmacias dejaron de convertirse en centros de dispensación de fármacos, manejados y controlados por farmacéuticos, para convertirse en comercios comunes, atendidos por personal no calificado (el promedio de estudios de quienes allí laboran es de secundaria trunca) y donde solamente se requiere la existencia de un “responsable de farmacia” quien puede ser un QFB o un Médico. Éste responsable no interviene de manera alguna en los procesos de dispensación, quedando acotada su responsabilidad únicamente a que el “libro de medicamentos controlados” (fracciones I, II y III) esté al día, punto.
Como en muchas ocasiones ocurre, en nuestro país se crean leyes que atienden a las circunstancias en lugar de cambiar o mejorara las circunstancias.
Sara Cantera nos dice en su artículo:
En México, esta práctica está prohibida por la Ley General de Salud, en sus Artículos 208, 212 y 213, donde se impide el fraccionamiento de los medicamentos para su venta individualizada, ya que los envases deben respetarse hasta el momento de la administración de la medicina.
Además, el capítulo 16, inciso A, del suplemento de la Farmacopea de los Estados Unidos Mexicanos prohíbe vender los medicamentos en forma unitaria para prevenir su manipulación, comercialización indebida, pérdida de identidad del producto o su contaminación.
Dadas las condiciones actuales de las farmacias mexicanas… la ley es correcta.
Nadie quisiera ver que las cajas de los productos son adulteradas o manejadas por los actuales dependientes de las farmacias, en condiciones de higiene dudosas o sujetas a contaminación cruzada.
No olvidemos que un gran porcentaje de los medicamentos aún se vende en “estanquillos” habilitados como farmacias, o en las tiendas de las rancherías.
Ahora bien, esto no significa que el sistema no pueda mejorar. Es difícil admitir que a estas alturas del siglo XXI sigamos dispensando los medicamentos en las mismas condiciones que a principios del siglo pasado.
Un buen punto de arranque para un eventual cambio, parece ya surgir en el sector público. De acuerdo a lo publicado en REFORMA, el IMSS y el ISSSTE ya estarían realizando pruebas piloto para proponer los cambios en la metodología y poder dispensar de ésta manera los medicamentos a granel.
Si el modelo se adopta, reportaría grandes beneficios económicos para las instituciones y la medicación a los derechohabientes se haría más certera y segura. Una vez probada por la medicina institucional, el modelo podría ser entonces adoptado por el sector privado de manera paulatina.
En los puntos intermedios, sería necesario el modificar el esquema de manejo de las farmacias, y la reaparición de la figura del Farmacéutico entre los profesionales de la salud en México.
Qué beneficios se obtendrían con un sistema de dispensación a granel.
- Identificación completa de a quién pertenece un frasco de medicamentos. Si el paciente lo olvida, con los datos de la farmacia (impresos en la etiqueta), la persona que lo encuentre puede hacer que se le notifique al paciente.
- Identificación del médico. En caso de accidentes o urgencias, el médico que prescribió el medicamento puede ser contactado.
- Dosificación exacta. Por un lado en el caso de los pacientes impedidos, ancianos o niños; no se dependería de la “memoria” o tener que consultar una receta impresa que pudo haberse extraviado o ser vieja. Por otra, en el caso de los antibióticos, solamente se expendería la dosis y cantidad exactas para los días que se requiere el tratamiento, lo cual nos lleva a otro punto:
- Evitar la auto-medicación. El contar con el número de tabletas o cápsulas específico, haría imposible que los sobrantes pasaran de mano en mano por recomendación del paciente (o la comadre del paciente…).
- Evitar guardar medicamentos caducos. Bajo el mismo racional anterior.
- Economía y ecología. El comercializar los medicamentos para poder ser dispensados a granel, implicaría que éstos fueran más baratos que los envasados de forma “individual”. De la misma manera, el beneficio en el uso de materiales de empaque sería interesante.
- Control de 360° sobre cada prescripción. Al contar con una base de datos sobre quién le prescribe qué a quién; podemos conocer las tendencias prescriptivas, estadísticas y casos de alerta cuando se presenten.
A primera vista parece muy buena la idea. Sin embargo, como hemos mencionado arriba, esta no está exenta de problemas y puntos clave muy importanes a resolver antes.
En un próximo articulo hablaremos sobre las posibles -y seguras- dificultades que esta medida enfrentaría para ser adoptada.















