A cucharaditas… se falla

Existen costumbres médicas y de farmacia que han prevalecido durante (ya) siglos, aunque no sean necesariamente exactas ni precisas.

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Es una costumbre que proviene de antaño y que la ciencia apotecaria hizo suya; el medir las dosis de los medicamentos en forma de “cucharadas”.

¿La razón? Una manera fácil de comunicar a la gente común, el volumen que debía administrarse de alguna sustancia, medida en términos comunes.

“Jarabes”, soluciones y suspensiones; para niños o adultos, son administrados todos, de forma líquida. Sea que el médico lo indique o que las instrucciones del medicamento de venta al público lo marquen; lo más frecuente es que la dosis se estipule en forma de “cucharadas”.

Aquí comienza el problema. ¿Qué es una cucharada? ¿Qué es una cucharadita?

La cosa se complica si consideramos que solamente en el idioma español y en cada familia, podemos encontrarnos con modalidades que van desde cucharas “soperas”, “cafeteras” o de bebé. ¿Hasta dónde se debe de llenar una cuchara? La cucharada o cucharadita ¿debe ser “rasa” o “copeteada”?

Un asunto aparentemente tan trivial, no ha pasado inadvertido para un grupo de investigadores de la Universidades de Cornell y el Tecnológico de Georgia en Atlanta. Sus resultados fueron publicados recientemente en la prestigiosa revista Annals of Internal Medicine.

De acuerdo con su investigación, de un grupo de voluntarios, hasta el 20% falló en replicar una dosis de 5ml (supuestamente lo que mide una “cucharadita”) al utilizar cucharas más grandes. Lo peor de todo es que las fallas de las dosificaciones tendían a incrementarse con la fatiga del sujeto y que estaba expuesto a tomar cada 8 horas el medicamento como ocurre en el caso de pacientes con gripe o padres de niños enfermos.

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Algunos laboratorios han entendido desde hace tiempo este problema y para ello suministran cucharillas de plástico y graduadas con la medida exacta, con el fin de que la dosis a administrarse sea siempre uniforme.

Algunos otros cuentan incluso con pipetas dosificadoras en las que se puede ver una graduación de mililitros y kg de peso, en el caso de los niños.

¿Qué medidas debe de tomar el paciente con el fin de evitar evitar los errores de las cucharas?

  • Primero que nada, preguntar al médico cual es el volumen exacto (mililitros) que desea que se tome del medicamento.
  • Utilizar una jeringa para medirlo y vaciar el contenido cualquier cuchara.
  • Recordar siempre el lavar bien la jeringa utilizada.

Siguiendo estas recomendaciones, la dosificación de los medicamentos a niños y ancianos será más certera y los tratamientos más efectivos.

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One Response to A cucharaditas… se falla

  1. Coincido. Y las autoridades sanitarias tienen chamba qué hacer al respecto pues aún se ven dosis en cucharadas en los marbetes e instructivos de muchísimos medicamentos, incluyendo infantiles y pediátricos.

    http://lummiepharm.blogspot.com/2010/07/las-cucharas-de-cocina-son-para-la-sopa.html

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