Terremoto 1985. Recuerdos y Vivencias tras 25 años.

El día de hoy por la mañana, publiqué en mi Twitter la reseña personal de mis recuerdos y vivencias del terremoto del 19 de Septiembre de 1985.

Las he recuperado aquí (ya sin el hashtag #Teremoto 85) y enlistado de manera hilada para quien guste de leerlas.

  • Saludos.
    Si tienen paciencia, esta es mi narración de 19 de septiembre de 1985.
    Tenía yo 20 años de edad.

    Photo: www.coverbrowser.com

  • Me había desvelado estudiando. No escuché el despertador. El temblor me despertó de manera violenta a las 07:19h.
  • Estaba yo en un edificio en Tacubaya, en un 4o piso. Los primeros 10seg me dio igual. Los siguientes 10seg me puse alerta…
  • El temblor se detuvo 2 seg y de repente empezó lo peor. Recuerdo que tomó ritmo; podías medirlo. En ese momento sentí miedo.
  • Parado junto a mi cama me puse mi uniforme blanco (estudiaba medicina). Tomé mi casco (era paramédico) y bajé las escaleras
  • Mi edificio no tenía daños. Ni uno. Mi familia estaba bien. Decidí no ir a la escuela e irme a la central de mis ambulancias.
  • Al salir a la calle no había energía, así que el trolebús de Tacubaya al eje 4 no servía. La gente salía del metro inservible
  • Comencé a caminar junto a los ríos de gente por Av. Jalisco. Decidí tomar un taxi. Hasta entonces escuché la radio.
  • El taxista estaba confundido y asustado. Le pedía que me llevara (ingenuo yo) al hospital de Xoco. No llegaría hasta después.
  • En el taxi escuchaba en el radio información confusa. Nada confirmado. Un locutor que pedía que nadie fuera a trabajo/escuela.
  • Al llegar a la curva de Chilpancingo en el eje 4: El primer edificio destruido. Me bajé del taxi para ayudar. No me cobró.
  • Un edificio 4 pisos colapsado. Unas 20 personas sacaban gente (tres o cuatro vivos) llenos de polvo. Al lado 6 o 7 cadáveres.
  • Curiosamente a quienes sacaron vivos no estaban tan lesionados. Golpes y raspones. Una mujer con dos dedos machacados.
  • Al ingresar al único agujero lo suficientemente amplio en el derrumbe, un obstáculo: Una mujer muerta. Semi-enterrada

    Photo: www.yuprocks.com

  • La mujer de 40 y tantos portaba su camisón. Enterrada de la cintura hacia arriba. Atravesada por 3 o 4 varillas verticales
  • Fue hasta ese momento, cuando me percaté de la seriedad y magnitud de la tragedia. Y me faltaban 10 días aún…
  • Media hora después, no había más supervivientes. Me encontró un colega paramédico quien me dijo que al norte estaba peor.
  • Él traía un “scanner” con la frecuencia de la policía. Todo era un caos. le pedimos a una patrulla que nos llevara al norte
  • La intención era ir a Tlalteloco. Se rumoraba una gran tragedia. Pero al subir por Insurgentes no llegamos a Álvaro Obregón
  • Pido me disculpen los lectores no chilangos por usar referencias geográficas defeñas… ;-)
  • La colonia Roma era una verdadera zona de guerra. No sabías por donde empezar. Mucha gente en las calles… como zombies
  • Edificios parcialmente destruidos. Edificios completamente colapsados. En algunos había gente rescatando. En otros nadie
  • Aquí es el mejor momento para aclarar algo: NADIE sabía que hacer. Nadie estaba entrenado para ello (me refiero a la magnitud)
  • Atendí lesionados con lo que la gente me daba. Una venda, alcohol (???) tablas, cuerda, cartón, gasitas Protex, agua.
  • Los atendías en una banqueta, en el camellón. Y los subías a coches de voluntarios. Las ambulancias iban llenas.
  • No había organización. No había control. No había mando. La Cd de México tenía sólo 20 camiones de bomberos. No más.
  • Cada edificio era una zona de desastre: 4, 5 o 10 muertos. más de 20 heridos. ¿Cómo controlar eso cuando no se sabe?
  • En los grandes edificios: Tlaltelolco y las Unidades frente al C. Médico las escenas eran dantescas. Punto.

    Photo: www.yuprocks.com

  • Fue hasta pasado el medio día o bien entrada la tarde, que comencé a notar núcleos de “organización”. No había materiales:
  • Un dueño de una farmacia en Álvaro Obregón (creo) comenzó a darnos lo que tenía: vendas, equipo para intravenosas, soluciones
  • Por cierto que llamé a casa hasta 48 horas después. No regresaría (salvo por ropa limpia) hasta pasados 10 días:
  • Durante todo ese tiempo, las primeras 24h atendí heridos en una suerte de unidad ambulante (una pick-up) con unos colegas
  • Pasadas 24h no había más heridos (en las calles) que atender. Venía la peor parte. El conocer la magnitud del evento.
  • Tras 24h era frustrante llegar a los derrumbes y no encontrar heridos. Sólo gente excavando y tratando de rescatar a alguien.
  • Logré atender a una veintena (o 30?) de “rescatados” de los escombros. Algunos milagrosamente leves. Otros muy mal.
  • Una nena de 4 años polvorienta y asustada pero sólo con raspones. Nunca lloró.
  • Adultos con el tórax aplastado. Sin ayuda de cierto nivel (respirador, oxígeno) sólo puedes puncionar el tórax y sellar.
  • Realizar un sistema de clasificación de heridos (triage) era complicado. Faltaban transportes y la gente se llevaba a todos.
  • Lesionados con el cráneo destruido (no sobrevivirían) le ganaban el lugar a pacientes que requerían ser evacuados pronto.
  • Es complicado querer poner el orden en donde no hay un sistema establecido u organizado. Ya ha cambiado (creo)
  • Hasta pasadas 24h aparecieron el Ejército y la Marina. Después nos enteraríamos que un pasmado De la Madrid no daba la orden
  • En ese momento era bueno tener al Ejército por sus hombres y sus brazos. Pero sus oficiales no sabían qué hacer ni qué ordenar
  • Pasadas 48h ya no había más heridos qué atender. Mucha, mucha gente que rescatar…más muertos que vivos.
  • En el Hospital General tenía amigos. El “Sweepy” sobrevivió por 20 metros. Varios Médicos Residentes no. Ayudamos a sacarlos.
  • Había más de 30 cadáveres (del derrumbe) en el Hospital General. Ya comenzaban a descomponerse. Ese olor nunca se olvida.
  • No sé si era el cansancio, pero cuando cargas a un cadáver de 80kg en camilla entre 4, súbitamente pesaba. Mucho.
  • Mala organización de autoridades en el Hosp General. Para “evitar saqueos”, a los cadáveres se les retiraban objetos personales
  • Sin una medalla, una cadena o un reloj, seguramente muchos de esos médicos no podrían ser identificados por sus familiares.
  • Algo que recuerdo mucho: La comida. A donde llegabas había gente dándote de comer. Mucha gente regalando comida.
  • Para el 5o o 6o día ya me dedicaba a dar consulta. Los estudiantes (esclavos) éramos bienvenidos en los hospitales :-D

    Photo: www.yuprocks.com

  • La gente se seguía enfermando. Las madres seguían pariendo y los accidentes comunes y corrientes seguían sucediendo
  • Había que clorar agua. Que organizar dispensarios y medicamentos donados. Hasta que el desorden llegó…
  • Por algún motivo el Gobierno decidió NO aceptar ayuda extranjera. Cuando la aceptó (como al día 5 o 6) fue un caos
  • La ayuda llegaba como: 1) Material de curación. El cuál era administrado por aduanas y “liberado” a manos de la Cruz Roja.
  • El problema es que la Cruz Roja lo concentraba para volverlo a “administrar” y el material no llegaba a donde se requería.
  • 2) Con el equipo de rescate era peor. El gobierno no sabía a quién darlo. El Ejército? Los Bomberos? ERUM? Mejor lo guardaron
  • La ropa y alimentos donados del extranjero fueron objeto de saqueo entre funcionarios y empleados. Una práctica que aún existe
  • Finalmente llegaron los rescatistas extranjeros. Con mucha buena voluntad y muchos con equipo. 48h de trámites en aduana !!!
  • En la frontera no les dejaban ingresar sus vehículos (camiones, ambulancias, pick-ups). Les pedían aranceles por el equipo.
  • Las primeras “quijadas de la vida” y moto-sierras que vi fueron al día 6 o 7. Y surgió la xenofobia…
  • Celosos rescatistas mexicanos no permitían el uso de herramientas extranjeras por que “no sabían de sus efectos” WTF !!!

    Photo: imer.gob.mx

  • El ser bilingüe ayuda en situaciones de desastre. Acompañé a un equipo de Canadienses / Tejanos. Insisto ellos traían equipo.
  • Algún “jefe” en el Hospital Juárez se molestó conmigo: “Aquí los estamos rescatando con nuestras manos… manos de mexicanos!!”
  • La naturaleza del hombre. El celo y el protagonismo surgieron. Gente que no aceptaba ayuda por que “el sitio ya era suyo”
  • OK en el Terremoto del 85 : El Gobierno mal. La gente muy bien. El Ejército y Marina bien (cuando entendieron…). La “sociedad civil”? es un mito.
  • Y es que se ha querido hablar de una “Sociedad Civil” organizada en el Terremoto del 85. No la había. Eran iniciativas personales o grupos.
  • La organización que hubo en  fue local. Movida por la calidad humana de la gente. Gente que ayudó con muy buenos sentimientos.
  • Pero hablar de una “Sociedad Civil” organizada en  es hacer una retrospección de algo, para validar algo: La caridad y el amor.
  • En el Terremoto del 85 conocí muchos héroes. Desde quienes arriesgaron sus vidas hasta las señoras que no paraban en darme de comer. Muchos.
  • Civiles voluntarios que entraron por agujeros. Bomberos y policías que no dormían. Médicos que no se separaron de sus pacientes
  • En el Terremoto del 85 hubo “oficialmente” 4,500 muertos. En realidad (créanme en esto) pudieron ser más de 30,000.
  • Gracias a la gente. Gracias a las Fuerzas Armadas. Gracias a los bomberos y policías. Gracias a los médicos y enfermer@s
  • Muchos jóvenes muy valientes. Mucha gente humilde regalando comida. Muchos chavos Ibero y Anahuac llenos de polvo.
  • Mi hermano cargando cadáveres a los 19 años. El Dr. Gutiérrez tratando de rescatar a sus Residentes en el Hosp Gral
  • Gracias a todos los hombres y mujeres que dieron algo: Tiempo, salud, sueño, alimentos, medicinas, una mano amiga. Gracias
  • Gracias por sus comentarios. OJO No soy especial en nada. MUCHOS pensaron igual que yo: You gotta do what you gotta do… ;-)
This entry was posted in Opinión and tagged , , , , , , , , , , , , , . Bookmark the permalink.

18 Responses to Terremoto 1985. Recuerdos y Vivencias tras 25 años.

  1. Kuruni says:

    Me dio como sentimiento. No tenía idea.
    Gracias por compartirlo. Un abrazo.

  2. Edgar Mackey says:

    Nuestra naturaleza humana, no se si por temor o por cualquiera otra cosa, nos hace olvidar situaciones tan dramaticas que hemos sufrido. En ese momento yo me estaba ba’ando en la casa pero aqui en Naucalpan, en donde no se sintio tanto la gravedad de la situacion. Lo que me preocupa de todo esto es que a la fecha las providencias tomadas y la carabina de Ambrosio son exactamente iguales. No hay verdaderamente campa’as de sensibilizacion a situaciones como estas para estar preparados para estos acontecimientos. Ni el gobierno ni nosotros como individuos estamos preparados para enfrentar situaciones como estas. No nos vayamos tan lejos y veamos sencillamente lo que nos acontece con los huracanes en estos momentos. Te mando un saludo . Edgar Mackey

  3. Claudia Guerrero @clausgr says:

    ayyyyy Xavier, pues, yo también estuve en el DF, aunque francamente, desde el otro lado

    con 19 años, estudiaba Ing en Alimentos, en la UAM de Iztapalapa

    a solo una estación del metro Chabacano, donde cayó un edificio en Tlalpan y a dos de San Antonio Abad, donde estaban los edificios de las costureras, yo, en la estación Viaducto, esperaba, afuera en la calle, al autobus de la R-100 que me llevaría a la Universidad

    sentimos el temblor, a media calle, terminó el temblor y el autobus se acercó a la fila, nos subimos y todo el camino fue normal

    llegamos a la Universidad y los edificios cerrados por los del sindicato, que los tenían que revisar, me senté junto a unos amigos, teníamos examen, a las 9:00, nos avisaron que se suspendían las clases y que nos teníamos que ir
    yo me iba en metro y en autobus a mi casa, en Satélite, tardaba hora y media, ese día, me invitó una amiga para seguir estudiando en Villacoapa, nos fuimos en el auto de una tercera amiga

    al llegar a su casa, su mamá lloraba, en Villacoapa, una unidad grande de casas duplex, no había luz, ni gas, ni agua, ni teléfono, todos los sistemas son distribuidos por la unidad y los cerraron

    los autoservicios de Acoxpa, estaban cerrados, porque se había caido mercancía y estaban limpiando

    con mi amiga hice 2 horas en la cola de una panadería para comprar bolillos y otras 2 horas en la central de teléfonos para hablar a mi casa

    cuando mi mamá contestó, pegó de gritos, creía que me había pasado algo, en ese momento, ya como a las 14 de la tarde, me enteré que el edificio donde trabajaba mi papá se había caido, él daba clases en el Poli, antes de ir a la oficina, por eso aun vive para contarlo

    mi mamá fue a recogerme, manejó por Periférico, que decían que estaba destruido, no era verdad, el viernes me quedé en casa y al medio día fuimos al sepelio de Sergio Rod y de Gustavo Calderón, ambos tenían la emisión de Batas, Pijamas y Pantuflas que mi papá escuchaba diario y fallecieron al trasmitir al aire en ese momento

    solo llevé cosas a la Cruz Roja de Polanco

    no fui voluntario en ningún momento

    mi papá perdió 28 compañeros de trabajo, la UAM-I a 3 profesores, aunque ninguno mío y una compañera de clases, a su mamá, era enfermera en el H. Juárez

    no recuerdo cuando se reiniciaron las clases, mi papá solo recibió una pequeña caja de todo lo que había en su oficina del sexto piso, a las dos semanas del temblor, y pasó meses, hasta que se establecieron en un lugar permanente

    en mi oficina, participamos en simulacros, y ahora yo coordino la brigada de protección civil

  4. Hector Hernandez says:

    gracias por hacer este espacio para recordar la mas grande trajedia que ha sufrido nuestro pais despues de las guerras creo que ese dia nos marco a todos los que vivimos esos momento mi relato es pequeño pero espero contribuir para prepararnos mejor esperando que no vuelva a ocurrir algo como esta trajedia

    yo apenas tenia 17 y vivia en el estado de mexico en Ecatepec precisamente el dia del temblor me estaba preparando para salir de mi casa hacia la vocacional 10 y en esta parte de la zona metropolitana de la ciudad no se sintio mucho (aqui antes era el lago de texcoco para los que no conocen estos rumbos y ubicarlos mejor) pero prendimos la radio porque se habia ido la luz y tenia uno de baterias asi que empezamos a buscar alguna estacion para darnos idea de lo que estaba pasando(no teniamos ni la menor idea de la gran trajedia que estaba ocurriendo en la ciudad) y bueno me apure para salir pensando en tener clase(yo con mi idea de estudiar) sin pensar que al llegar la escuela estaba desierta abierta pero sin casi alumnos ni gente y bueno lo unico que se me ocurrio fue caminar y caminar hacia el centro de la ciudad donde empece a darme cuenta de la gran magnitud de la catastrofe y empece a ver a gente deambulando por las calles como sombies sin saber que hacer mucha gente corriendo se oia muchas ambulancias era un caos porque no se veia orden por ningun lado y nadie ni los mismos policias sabian que hacer yo al ver que no podia hacer nada y solo preocupar a mi familiar por mi tardanza me regrese a mi casa a escuchar y entender que habia pasado gracias dios mi familia no perdimos a nadie pero muchos amigos si y aunque no conocia a mucha gente que murio entendi que uno sufre por su gente por ver a nuestra ciudad caida

    dias despues apoye desde la colonia san rafael a alas brigadas de ayuda a la gente repartiendo comida recuerdo que ese año fue el de la juventud y bueno la mayor gente que vi ayudando a niños y ancianos fue a muchos jovenes que sin conocernos nos ayudamos y no descansamos hasta que sin saber pasaban los dias

    me toco correr en la carrera de la revolucion 20 de noviembre casi un mes despues del terremoto ( mi primer carrera ) saliendo del zocalo y corriendo por edificios todavia levantando la gente escombros y en las esquinas improvisados equipos de sonido diciendo MEXICO ESTA DE PIE jamas voy a olvidar como la carne se me ponia chinita ver a la gente dejando de quitar los escombros para aplaudirnos y por mi mente pasaba que somos una gran nacion con gente que apoya y quiere a su gente

    eso es lo rescatable! pero necesitamos organizarnos y realizar simulacros constantemente para estar lo mejor preparados y demostrarnos a cada momento que MEXICO SIGUE EN PIE

  5. México reaccionó y empezó a levantarse ante la tragedia gracias a héroes como tú que pusieron el ejemplo.

    Por tus obligaciones escolares, ¿te pudo haber tocado estar en algún hospital a la hora del temblor?

    Yo tenía 6 años y ayudaba por las tardes recolectando agua y clorándola con mi mamá para llevarla en bidones a los damnificados que estaban en el albergue de la Unidad Independencia del IMSS en San Jerónimo. No era demasiado, pero cuando mi papá nos llevó por primera vez a dejar el agua en el albergue (los primeros días él estaba en el hospital que tenía a su cargo y sólo mandaba a alguien por el agua), supe que de poquito en poquito todos hacíamos algo por ayudar a quienes lo necesitaban. Además, nuestra ayuda sí estaba llegando a ellos. Yo regresaba a mi casa motivada a seguir recolectando para llevarles más.

    Un saludo.

  6. ceciliahgo says:

    Interesantísmos tus relatos y vivencias. Yo estaba muy chava y recuerdo el momento del temblor, me estaba arreglando para ir a la escuela. Afortunadamente en mi casa no pasó nada más que el susto y caminé a la escuela sin saber la gravedad del problema hasta que llegando me regresaron y fue cuando en la TV y radio me enteré de lo que realmente estaba pasando. Recuerdo que en mi casa junto con varios vecinos hacíamos tortas, sandwiches, etc. durante varios días o semanas (fue la forma como me tocó involucrarme) para mandar a los rescatisitas y heridos. Era espelusnante lo que estaba pasando aunque me tocó vivirlo más de lejos.. Saludos!!!

  7. Jorge Edgar Ortiz says:

    En esos días, yo tenia 14 años. Estaba estudiando en el CECyT Wilfrido Massieu, y ya estaba en clases (la entrada era a las 7:00 AM).

    Recuerdo el Terremoto, en pleno inicio de clases, y todos saliendo corriendo por el edificio. Estaba en un primer o segundo piso.

    Las escaleras de ese edificio (de puros salones) y del edificio de enfrente (área administrativa) se colapsaron, por el peso de tanta gente saliendo “de golpe”.

    Todos nos reunimos en la jardinera de enfrente, sin saber más. Intuimos (correctamente sabríamos después) que ya no habría clases.

    Tomo la decisión de ir a casa, a ver que habia pasado y como estaban.

    Caminando hacia el metro Normal, empieza a notarse la magnitud del evento. Cerrado el metro, decido caminar sobre México Tacuba, para ir hacia mi casa (vivia por el Metro Chabacano, Ampliación Asturias).

    Veo los primeros daños, sobre México Tacuba. Edificios caídos por completo, con el caos consecuente, y nadie hacia algo.

    Camino rumbo al metro Hidalgo, y paso por la Alameda. veo el Hotel Regis desaparecido, el de enfrente igual, con fuego en la estructura. Gente en la calle, impactada aun. Recuerdo un turista japonés, con cámara en mano, tomando fotografías como autónoma, impactado por algo que seguramente conoce mucho, pero que no pensó viviría en estas tierras tan alejadas de las propias.

    Voy hacia Pino Suárez, y descubro (con horror) que de las dos torres que había encima de la estación, una ha desaparecido, y la segunda está inclinada como 30 grados hacia su izquierda.

    Pasar por los edificios caídos en San Antonio Abad, fue el último golpe de realidad, respecto a lo que ocurrió en toda la Ciudad.

    Llegar a mi casa en Chabacano, ver las calles fracturadas, y en mi casa una pared a punto de caer. Mi madre muy nerviosa, a punto de la histeria, y aliviada cuando me vio llegar.

    No me permitió salir a ayudar, cuando esa era mi intención primera. “Te necesito acá en Casa” me dijo.

    Recuerdos, de pánico en la noche después de la réplica, diciendo tonterías como “¡Ya nos avisaron de que viene otra!” (¿Si, cómo les avisaron? Ni teléfonos había).

    Recuerdo que obtuvimos agua potable, de la construcción de la Linea 9 del Metro, que estaba a una cuadra de mi casa (cerca de Chabacano).

    También recuerdo que la ayuda del extranjero llegó muchos días después. Un garrafón de agua con llave (¡Qué novedad para la época!) con un agua de alguna marca Canadiense que no recuerdo, pero que sabia a gloria, y esperanza.

    Días difíciles.

  8. Alejandro Monroy says:

    A las 7:00 ya estaba en clase de Estadistica en la UAS, matamos clase y fuimos a desayunar a San Jeronimo, ahi me percate de la magnitud del evento y me fui a casa a poner el uniforme del SOS.

    En casa todo bien, tambien en la cuadra, asi es que me fui al Hospital de Balbuena, ahi el pandemonio, gente y ambulancias que entraban y salian, el hospital a maxima capacidad y no se daban abasto. Como no podia ayudar ahi sali en mi camioneta fairmont y tres compañeros mas a ver que podiamos hacer. Por la calle de Boturini solo llegamos a Xocongo y ahi se habian caido verios edificios y comenzamos a trasladar gente en mi camioneta a Balbuena.

    Ahi iniciaron 14 dias de no llegar a casa, de rescatar gente, buscar gente, mal comer y mal dormir. Cambie la camioneta por ambulacia el 20 y a partir de ahi me turnaba para llevar y traer gente, cosas, donativos, comida y todo lo que necesitabamos.

    ¿Aprendimos algo?, como individuos tal vez si, como gobierno y sociedad, no creo.
    ¿Estamos preparados para algo así? No, en definitiva no.
    ¿Podriamos salir adelante si algo así vuelve a ocurrir?, Si, esos pequeños heroes desconocidos que mencionas no sacarian adelante, ese espirutu de ayudar aunque no tenga más que dar que mi tiempo y mi esfuerzo no sacaria adelante. El gobierno no ayudaria, eso es definitivo.

  9. Parrillat says:

    Xavier:

    Me encantó tu publicación, no creo que se trate de emotividad (aunque si lo sea), sino de recordar con objetividad los hechos y la calidad humana de la mayoría de los Mexicanos (Como sociedad civil o no), me trajiste tantas imágenes y sentimientos que apenas recordaba, yo apenas tenía 6 años pero leyendo esto, me acuerdo perfecto de todo lo que pasó, varias imágenes crudas, fuertes y muchas imágenes de unidad, ¡felicidades!

  10. alvaro hernandez says:

    El relato impresionante, parece que fue ayer, recuerdo muy bien esos dias, aunque solo tenia 6 años, mi tia medica en sus primeros años, estaba como tu, ayudando.

    Me da miedo pensar que pasaria ahora con los intereses politicos y los egos de otros, con las inundaciones lo vemos, pero esta muy lejos del caos en un terremoto.

    Aqui hay una seleccion fotografica que ayuda a complementar lo narrado por ti. Hay fotos que pueden resultar impactantes, perdon si alguien se siente agrededido.

    Felicidades que estes aqui contandonos esto

  11. xtello says:

    Gracias a ti,

    Si nos das la hiperliga a tu galería de fotos la anexamos.

    Saludos.

  12. Exenio says:

    Ese habría de haber sido mi primer día de trabajo; iba con buen tiempo en el metro y estaba o por hacer una transferencia o por ir caminando unas 4 cuadras desde la estación Hidalgo. Opté por lo segundo saliendo de las escaleras que dan a Reforma, a un lado del periódico a las 07:15.

    07:19 Esquina de Humboldt y Juárez. Comienza… camino al camellón para ir más al sur; me detengo enmedio. Cristales cayendo de los edificios de la loteria, de el de Aeroméxico; el estacionamiento de más allá “crujiendo”, al fondo una nube blanca. Miedo.

    Esta “madre” no se acaba… no, no es cierto, Sí se acaba. Todo pasa en cámara lenta.

    El “Regis” a menos de una cuadra de mi posición había dejado de existir. Más nubes de polvo. Pánico. Calma… silencio…

    El domingo pasado por fin tuve agallas para pararme ahí, en lo que fue ese camellón, a mitad de la calle… 25 años después.

    Puse una velita en la esquina, ahí donde ahora hay una Kentucky Fried Chicken y un mensaje a media carta.

    A 25 años de distancia, seguimos igual; no me mal interpreten: SEGUIMOS SIN SABER UNIRNOS.

  13. alvaro hernandez says:

    perdon por no postearla, digo no es mia (son del cuñado de un amigo mio) pero ayuda a entender lo que narras.

    saludos

    http://www.facebook.com/note.php?note_id=429476131615&id=1440193646&ref=mf

  14. SERGIO TENORIO says:

    Ya estamos cerca de la celebracion del terremoto, yo mi querido Xavier todavia lloro cuando me acuerdo, y como lo narras atender lesionados con las uñas, la impotencia de ver morir gente, la infraestructura hospitalaria colapsada, los servicios basicos colapsados, los servicios de emergencia colapsados, me pregunto ¿ Estaremos listos para “The BIg One”?

  15. olga says:

    estuve en el terremoto soy socorrista de crm desde el 85 me quede en el hospital juarez sacando a una bebe, cuando llego la ayuda extrangera comida principalmente si se almaceno porque ni nosotros bilingues sabiamos que era se saco las que traian fotos que te indicaban lo que era. los medicos que llegaron estuvieron en la institucion y hasta un perro les robaron en tlatelolco. es muy facil criticar no dudo de tus experiencias pero en ese entonces voluntarios de crm de 14 1 20 años estubimos ayudando sacando gente viva y muerta la ayuda si se dio se repartio comida y ropa extrangera los albergues se hacian censos y los jefes de los mismos se quedaban con la ayuda y me consta porque yo supervisaba varios del centro y constituyentes. se hizo un gran esfuerzo los invito a ir a un centro de acopio a cruz roja para que vean y compartan con nosotros la experiencia maratonica que se hace en un desastre. yo servi de interprete con la prensa extranjera y los relatos de supervivientes son increibles y sabes que fue lo mas frustrante ver gente de la alta llegando en coches ultimo modelo a pedir comida y lo usaban de restaurant un ejemplo fue lo que pusimos en la plaza de las cibeles comedor ambulante para los que habian perdido todo pues llegaban en gran marquis las sras ricachonas perfumadas a mas no poder. pero nos levantamos y con la frente muy en alto seguimos adelante por eso somos mexicanos buen dia

  16. Monica Vila says:

    Xavier qué pesadilla pero qué instintos tan impresionantes los tuyos de ponerte a ayudar así desde el primer momento – quisiera pensar que yo tambien reaccionaría así en caso de una crisis.
    Mi tia Consuelo Rendon era doctor de emergencias en el centro médico – y estábamos sufriendo por saber de ella. Ella se fue a Gabriel Mancera y ahí recibieron a docenas de bebes rescatados – los tuvieron que acomodar en camas normales pero acostaditos transversalmente pegaditos unos a otros – pobrecitos. Ella quería adoptarlos a todos y traerlos a casa – pero mi abuelo que tambien era cardiólogo se opuso a la idea impulsiva del momento.
    Eso de la reacción del gobierno Y de muchos en el personal de rescate a la ayuda extranjera es una verdadera vergüenza – cuando la reacción del mundo es de ayudar, no estamos como para soberbias que afectan la vida o muerte de miles de personas.
    Gracias por compartir tus experiencias de esos días – las he leído cada vez que las ligas en Twitter y te lo agradezco en el alma.
    Yo vivía ya en Nueva York era mi primer “internship” y mi jefe se presentó ante mi escritorio y me dio un boleto de avión para ir a ver como estaba mi familia. La generosidad del mundo entero fue tambien impresionante.
    Mil saludos y otra vez, gracias por compartir!
    MONICA

  17. Marisol Reyes says:

    Hola a tod@s: pues la verdad con todas sus experiencias hasta las lagrimas se me salieron que tristeza, yo en el 85 tenia 3 años, vivia en iztapalapa, por metro cerro de la estrella y pues yo recuero muy bien que mi tia Ernestina nos cuidaba y que cuando empezo a temblar nos saco y yo vi como se caida una barda de una casa de enfrente y a mis vecinas salir como locas en pijamas. eso es todo lo que yo recuerdo. PUES GRACIAS, POR HACER UN MEXICO SOLIDARIO CUANDO LO NECESITAMOS¡¡¡¡……. Hoy 19 de sept. de 2012, pase por el edif de las costureras y sus familiares y amigos caminaban con pancartar y flores blancas, y en algunos edif caidos o en la calle donde murio gente habia flores blancas pegadas a los arboles… que tristeza.

  18. Paty de Gzz says:

    Cada año cuando cuando se cumple un aniversario de esta tragedia, veo como se rememora en los noticiarios los acontecimientos,aunque los veo con interés,ninguno me había conmovido tanto como tu narración y los comentarios de los lectores, interesantes todos;yo tenía 9 años y vivo en provincia,pero recuerdo el estupor de mi madre y abuela cuando empezó a fluir la información e imagenes,recuerdo como se habló de la solidaridad de la gente en esos momentos y concuerdo con que Somos una gran Nación,gracias a la gente que la habita, lástima de gobernantes que tenemos. Saludos.

Leave a Reply