De los ejecutivos expatriados en México.

“Patriotismo es nuestra convicción de que [nuestro] país es superior a los otros, sólo por que nacimos allí…”

George Bernard Shaw

En algún momento de nuestra carrera, hemos tenido contacto con ellos. Es algo inevitable si trabajamos en Empresas multinacionales, y cada vez más frecuente de ver y vivir al globalizarse los negocios.

Sencillamente sucederá: Reportaremos o nos reportarán extranjeros expatriados en México. En mi caso particular, he vivido las dos experiencias; y los resultados han variado desde la cuasi-catástrofe hasta lazos de amistad muy profundos y que valoro muchísimo. Sin embargo en todos los casos, incluyendo estos extremos, he aprendido bastante.

Lo primero que debemos considerar es que en la gran mayoría de los casos, los expatriados no eligieron venir aquí (de hecho es muy raro que elijan ir a cualquier parte; es cuestión de necesidades…); y es por ello que muchas de sus acciones y actitudes nos resulten extrañas o particulares.

Y no es que México sea un mal lugar para vivir. Mi experiencia me ha dicho que la mayor parte de ellos disfrutan -al final- de su estancia, y un número importante lamenta irse.

¿Y como no?

La expatriación en México es seguramente uno de los mejores “negocios” que pueden suceder en la carrera de ellos. Los beneficios económicos a la larga, sobrepasan el “shock” cultural y cierto “desquiciamiento” sufrido a raíz del clima de caos e ineficiencia que dicen encontrar.

Es éste delicado y muy humano punto, el que al final marca la diferencia de su actitud hacia nosotros: Aquellos que perciben que han recibido un considerable beneficio monetario de su estancia en México, tienden a ser más comunicativos, amistosos y accesibles que aquellos que no encuentran en su estancia algo más que un escalón (difícil a veces) en su carrera.

Un expatriado promedio recibe, además de su salario:

  • Ayuda para habitación que puede ir de los $2,500 a más de los $10,000 USD al mes; además de la cobertura de los gastos de la casa.
  • Cobertura médica absoluta para toda su familia
  • “Prima de expatriación” de 20% adicional a su salario.
  • Algunas empresas ofrecen todavía un 20 a 30% de “prima de riesgo” por considerar a México un sitio inseguro.
  • En el entendido de que ocurre un golpe cultural, muchas empresas pagan la membresía a un club frecuentado por expatriados co-nacionales.
  • Pago de las colegiaturas de sus hijos no universitarios.
  • Una parte de sus impuestos es retenida en su lugar de origen a una tasa impositiva preferencial.

Con todo lo anterior, casi el 90% de su salario es para ser ahorrado, invertido o gastado. Mis amigos Oscar (Chile) y Emmanuel (Francia) lograron adquirir casas en Santiago y Ciudad de México respectivamente con éste ahorro proveniente de salarios relativamente no tan altos.

Sobre los expatriados podría decir una frase harto trillada como: “…los encontramos en diferentes medidas y colores, además de sabores…”, pero un par de ejemplos pueden ayudar a hacer –mejor- mi punto.

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Jean Pierre G.

Proveniente de Canadá, llegó a México casi a mediados de los 90s, para hacerse Director General de una prestigiada Multinacional.

Pertenecía a una clase relativamente acomodada, pero había logrado incrementar su fortuna gracias a su matrimonio con una mujer proveniente de una muy notable familia Canadiense. Aquí comenzó el problema. Su esposa nunca fue feliz con el traslado a México. México les parecía un lugar por debajo de lo que Jean Pierre merecía. Hubieran preferido un país europeo pero no se lo ofrecieron. Jean Pierre nunca tuvo empacho en decirlo.

Durante sus tres años y medio de estancia, Jean Pierre nunca aprendió español. Su chofer debió ser cambiado por uno que hablara inglés, incrementando el gasto para la empresa en $2,000 USD adicionales al mes. Su comunicación con los empleados era nula. Sus reuniones con los grupos gerenciales eran en inglés (lo cual no es un problema), pero las pocas ocasiones que se dirigió a los empleados, uno de sus Directores debía fungir como traductor.

No obstante gozar de $7,500 USD (de 1994) al mes para “ayuda de renta”, las casas (3) que habitó nunca le parecieron suficientes. En un inicio buscó la cercanía al Colegio Americano (donde estudiaban sus hijos con la colegiatura cubierta, por supuesto), para después cambiarse al Pedregal (más cerca de la oficina) por rumores de inseguridad en Las Lomas. Un buen día descubrió Cuernavaca. Decidió trasladarse para allá, alegando a sus superiores que el clima favorecía la salud de sus hijos.

Con la mentalidad de que todo en México era intrínsecamente malo, escribió a un amigo suyo (portugués) pidiéndole que viniera para ser Director Comercial. Su alegato fue “…la incompetencia de el personal en México es ejemplar… no hay definitivamente nadie que pueda cumplir con ese papel…”. Por un error de escritura y selección de destinatario, su correo electrónico llegó a manos de uno de mis colegas. La situación fue terriblemente incómoda, y mi compañero negoció una salida muy bien remunerada a cambio de no comentar [más] sobre el punto.

En una ocasión posterior, y apropósito de un ejercicio de “fish-bowl” interno; se le preguntó cuando habría algún Mexicano como expatriado en la matriz. Su respuesta fue: “…mientras yo este como Director: nunca…”.

Jean Pierre se fue de México tras una de las pérdidas de participación de mercado más importantes de la historia de la filial. En un gesto evidentemente punitivo, fue trasladado a Costa Rica, para hacerse cargo de una cifra de negocio del 10% del valor del anterior.

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Steve.

Uno de los individuos mas agradables con quienes he tenido el placer de trabajar. Aún hoy, tras varios años de no vernos, me considero su amigo.

Steve provenía de una familia de clase obrera de Manchester. Su padre era (es) pintor (de casas), y él asistió siempre a escuelas públicas.

Estudió “Lenguas Romanas” en la Universidad dónde conoció a Claire, su encantadora esposa, y ambos eran fluidos en español, italiano, portugués y francés.

Llegó a México como Director de Mercadotecnia y en menos de seis meses, su acento había cambiado del (sospechoso) uruguayo, al mexicano (Chilango) mas recalcitrante que uno pudiera escuchar.

Excelente comunicador, sencillo en su trato y en sus formas; Steve procuró respetar ante todo los “usos y costumbres” locales. Para él, una parte importante de la comunicación con su equipo era el entender sus necesidades familiares y culturales.

Ya he mencionado que Steve era un tipo sencillo. Aunque no era su primera misión como expatriado, nunca pretendió obtener mas de lo que su contrato estipulaba; y estipulaba bien.

Un departamento de $3,500 USD al mes en Frondoso más todos los beneficios de expatriación, siempre le parecieron excesivos. No dudaba en compartir y eran frecuentas las reuniones en su casa dónde él y su esposa cocinaban para sus colaboradores de todos niveles.

Además de enseñarnos, Steve se ganó el cariño y el respeto de la mayoría de su gente. Bajo su mando, el negocio creció en cuatro años más del 200%. Dejó México para trasladarse a Tailandia en medio de afectuosas despedidas y lleno de regalos.

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¿Conocemos el juego?

Polly Platt, en el primer capítulo de su libro “French or Foe?”, escribe: “Vivre en société est un jeu; il faut donc en connaître les règles et les servitudes…” (Vivir en una sociedad es un juego ; por lo tanto uno debe conocer las reglas y las obligaciones…).

Al final del día, los expatriados son en su mayoría, gente preparada que cuenta con la confianza de su Corporación para venir a hacerse cargo de una filial para la que (por tristeza para nosotros) no han encontrado un candidato mexicano.

Seguramente que nuestro papel no es el de ponernos la máscara de “amigo country” hasta el hartazgo, y mucho menos el auto-humillarnos; pero seguramente que como colaboradores, el conocer su background y actitud hacia la vida, nos ayudará a evitar confrontaciones y sacar el mayor provecho de la situación. Al final del día, estamos en el mismo barco.


En otra entrega, hablaré sobre nuestra posición a la inversa. ¿Estamos preparados para ser expatriados?

Saludos.

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One Response to De los ejecutivos expatriados en México.

  1. Narciza says:

    Sr. George Bernard Shaw, he leído su artículo con mucho interés, dado que soy ex esposa de un expatriado alemán, quien actualmente está en una filial mexicana (en México D.F.) de una multinacional farmacéutica alemana.

    Dicho expatriado mal usó su ventaja de irse como expatriado dejando a su esposa con problemas sin solucionar en Alemania, conciente de que en el extranjero nadie iba a poder agarrarle legalmente, ya que para ello es necesario realizar notificaciones internacionales, vía derecho internacional, procesos que duran muchos años, tiempo en el que el citado expatriado astutamente pedía cambio de país (4 países hasta ahora), por lo que durante muchos años fue imposible notificarle ninguno de los juicios que tenía abiertos en Alemania.

    En mi opinión éste tipo de expatriados son fugitivos con corbata, que dejan sin resolver en sus países juicios de manutención, de separación, de divorcios y demás deudas y requerimientos de las Administraciones Públicas como Hacienda, etc.. Problemas que sus esposas tienen que hacer frente sin ser las responsables de los fraudes causados por sus esposos expatriados en el extranjero.

    Lo peor de todo es que las mujeres de este tipo de expatriados no podemos notificarles nada en el extranjero, porque si el expatriado no quiere hacer frente a ninguna de sus problemas dejados en su país de origen, basta con que no facilite su actual domicilio, o de un domicilio falso, o facilite más de un domicilio ficticio, con lo que al disponer de diferentes domicilios, quien necesita notificar una demanda al expatriado en el extranjero, no podrá notificarlo nunca y por ende tampoco hacer valer sus derechos legales. Astucia que el expatriado mantiene mientras pasan los años hasta que caducan sus obligaciones en su país de origen, o bien las esposas se cansan de luchar y se ven obligadas a aceptar que sus esposos expatriados no cumplan con sus responsabilidades familiares (conyugales, ni paterno-filiales).

    Además, si el expatriado es de tan mala fe (como fue en mi caso) tampoco autorizará a nadie en su país de origen para que en su nombre reciba notificación alguna de todas las demandas abiertas con él, ni a familiares, ni amigos, ni a sus abogados les permitirá recibir en su nombre ninguna notificación de ninguna demanda contra él con el fin de mantenerse impune en el extranjero. Astucia premeditada con mala fe y alevosía que les convierte elegantemente en fugitivos con corbata, bien pagados por multinacionales irresponsables, que les ayudan a evadir sus obligaciones en su país de origen, al no facilitar a sus esposas la nueva dirección real de sus expatriados en el extranjero y al no obligarles a comportarse como hombres de honor, requisito que deberían exigirles, más si van a gestionar millones en el extranjero, como es el caso de los Gerentes Financieros, quienes deben cumplir con un código de buen comportamiento no solo en los negocios, sino también en el plano personal.

    Dichas multinacionales son en cierta forma cómplices de sus desalmados expatriados, no solo por ayudarles a no ser localizados, sino también por no hacerles regresar a su país de origen para que hagan frente a sus problemas dejados sin resolver, sino también por seguirles mandando de país en país por períodos de 4 años o más, según le convenga al expatriado fugitivo en cuestión, hasta que sus obligaciones y deudas prescriban.

    Dado que no seré la única que sufrió las consecuencias de un desalmado expatriado irresponsable y con el fin de evitar que otras esposas con hijos pasen por el mismo calvario (que me ha dejado enferma) por el que yo pasé durante muchos años, creo conveniente crear una red de esposas de éste tipo de expatriados, con el fin de crear una plataforma que haga que las multinacionales incluyan en sus contratos con sus expatriados ciertas cláusulas de honorabilidad enmarcadas en el concepto de Responsabilidad Social Corporativa, concepto del que alardean estas grandes multinacionales mientras mantienen delincuentes con corbata en sus filas de primer orden a nivel mundial.

    Es inaudito que en los puestos de alta dirección de las multinacionales hayan expatriados como el citado, sin el mínimo de moral, ni honorabilidad, ni justicia y menos inteligencia emocional ni en lo privado, ni en lo laboral. Estos tipo de delincuentes con corbata disfrazados de altos ejecutivos, desprovistos de toda moralidad, pero llenos de ambición sin límites han llevado al mundo a la crisis global en la que vivimos actualmente, y, ya es hora de que empiece a cambiar, ya es hora de que las multinacionales que gobiernan el mundo pongan en sus altas esferas de mando a personas honestas, sensatas, buenas, no solo con coeficiente intelectual alto, sino también con coeficiente emocional acorde a sus altas funciones.

    Si usted está interesado en participar en la forma en que crea conveniente en éste objetivo, o conoce en México una red o plataforma ya existente al respecto, le agradecería me contacte.

    Saludos.

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