Innovación en los Sistemas de Cuidados de la Salud. (Segunda Parte)

Como comentamos anteriormente, en el número de Mayo de 2006,  Harvard Business Review publica un interesante artículo por Regina E. Herzlinger quién es profesora “Nancy R. McPherson en la escuela de negocios de Harvard, titulado: “Why Innovation in Healthcare is so Hard”

Continuando con nuestro planteamiento local, es el turno de analizar el impacto de la Tecnología en un modelo de “negocios” para los proveedores de Servicios de Salud.

No deja de ser curioso, como la Dra. Herzlinger plantea la necesidad imperiosa de innovaciones tecnológicas en este campo, en uno de los países que mas han avanzado en este rubro aplicado a la salud. El punto de Herzlinger, es que la tecnología si bien ha avanzado para su aplicación en el área diagnóstica y de tratamiento; ha tardado en hacerse presente con objetivos claros de mejorar la fluidez, velocidad o eficiencia del servicio.

Así, nos dice que las innovaciones en Tecnología de la Información que conectan las “muchas islas” de información en el sistema de cuidado de la salud pueden mejorar sustancialmente la calidad y disminuir los costos, por ejemplo, manteniendo a los varios proveedores de un paciente informados y con ello disminuyendo errores de omisión o comisión.

En concreto, lo que piensa Herzlinger es que a estas alturas del siglo XXI, la información completa de los pacientes debería fluir de una manera más rápida y amigable.

 

¿Por qué, y dónde informar?

Desde que la medicina se estableció como una “práctica” propia de un médico o un grupo de médicos (hospital), la información básica se ha concentrado en la figura de un –vamos a llamarle así- expediente.

El expediente clínico es el punto dónde se concentra todo lo que el médico sabe sobre el paciente: Sus antecedentes, los hallazgos de la exploración física, los tratamientos que ha tenido, así como la historia de su evolución. También se encuentran guardados los estudios de laboratorio y “gabinete” que se hayan practicado.

No existe duda de que entre mas información se encuentre disponible en este expediente, mejor podremos ofrecer alternativas al paciente.

Sin embargo, hasta hace sólo diez años (en los escenarios más atrevidos) éste expediente era concentrado en la oficina de un médico, o en el servicio de archivo de una institución u hospital.

Existía un planteamiento tácito en el sentido de que el paciente acudía (debía acudir) al expediente, en el entendido de que no habría otra alternativa de tratamiento a donde él se acercara.

El método funcionó hasta un nivel en el que el volumen de trabajo sobrepasó lo que humana y físicamente fuera posible para un cúmulo de hojas reunidas en una carpeta. Es por ello que la atención comenzó a entorpecerse. El solicitar “inter-consultas” (consulta a otras especialidades) requiere de arrancar un proceso en sí mismo en el que un expediente tiene que ser solicitado a un “archivo”. Este expediente sufre un tránsito físico, que lleva varios días (sí días) y que ocasiona retrasos en la atención ulterior.

Al hablar de un expediente físico, éste puede extraviarse, o destruirse. En ocasiones, puede también llegar a confundirse. Los métodos de identificación del mismo, son sujetos a fallas y con ello se pueden cometer errores serios.

La parte mas extraña (o patética) del sistema, es que el expediente –como dijimos arriba- PERTENECE a una institución; no al paciente. De hecho, pertenece de facto a un local particular de la institución, ya que un paciente que se encuentra de viaje en otra ciudad y requiere atención médica, no tendrá acceso a información clínica que en muchos casos suele ser importante.

 

El expediente electrónico: ¿Cuándo?

Imaginémonos por un momento que alguno de nuestros familiares es Diabético o padece de Enfermedad Coronaria. Se atiende en la Clínica 32 del IMSS, dónde su “Médico Familiar” lo valora y se ha inter-consultado con el Internista y el Endocrinólogo. Este paciente sufre una descompensación grave estando de visita en Monterrey. En el hospital de Monterrey, son capaces de consultar en una Terminal de cómputo, toda la información y antecedentes del paciente, así como sus más recientes resultados de laboratorio. Al regresar a México, el paciente puede ir a visitar a su Médico tratante, el cual tendrá en el sistema toda la información del problema en Monterrey.

¿Suena interesante? Sin duda.

¿Es posible? Sí.

Entonces, ¿porqué no se ha hecho?

Hablar de un expediente electrónico, es hablar de una nueva política de servicios de salud. Los americanos lo saben bien, ya que la adopción de éste sistema ha sido catapultado desde –nada menos que – La Casa Blanca.

El planteamiento es impresionantemente simple: Poner toda la información del paciente en medios electrónicos para que sea asequible desde cualquier lugar y para cualquier médico.

Pero la propuesta es ambiciosa si tomamos en cuenta los paradigmas actuales de trabajo, como son presupuestos y una curva de aprendizaje de un nuevo sistema.

Pensar en invertir mucho dinero para dotar a todas las Unidades Médicas de los Sistemas de Salud con terminales de cómputo y pantallas para proyectar imágenes diagnósticas suena caro. Es caro. Sin embargo, cuando se mide el alcance y se tiene una visión de muy largo plazo, no es difícil darnos cuenta que los beneficios en términos de atención son mayúsculos y sobrepasan a los costos por lo meno en la percepción de agilidad y eficiencia.

El obstáculo mas grande se encuentra en la ACTITUD

Primero que nada: ¿Para qué cambiar? Mientras existe la percepción de que las cosas funcionan bien, no hay una necesidad imperiosa de cambiarlas o hacerlas evolucionar. Pero es este el punto del problema. Como mencionamos en el la publicación de la primera parte de éste tema, el sistema responde a las necesidades del sistema; no de los pacientes. No de los “clientes”.

El crear todo un sistema informático de administración de información clínica, contemplaría una re-ingeniería de múltiples posiciones de trabajo las cuales, en un ambiente sindicalizado. Serán defendidas a muerte.

De la misma forma, el garantizar un entrenamiento técnico para los distintos actores: médicos, enfermeras, técnicos de laboratorio, etc… con el fin de asegurar que éste expediente clínico electrónico está bien llevado, alimentado y administrado; es una tarea dura. A mucha gente no le interesa aprender nuevos trucos. No lo hará, punto.

Los obstáculos a la implementación tecnológica han existido en las instituciones desde siempre. Primero, disfrazadas de planeación presupuestal: todo es caro. Posteriormente, de “eficientar” y ordenar la atención. Así, existe tecnología a la que sólo acceden los Centros Médicos Especializados (Imagen de Resonancia Magnética o sistemas de cateterismo cardíaco); tecnología que ya llega a los Hospitales de zona (microscopios para cirugía o Láser para oftalmología), y tecnología INDISPENSABLE que llega a las Unidades Básicas.

Ésta tecnología, para ser usada en diagnóstico y tratamiento, es forzoso que se adquiera. Al final la presión de la “vida o muerte” hace sucumbir al sistema.

Pero la tecnología enfocada en facilitar el trabajo del médico o hacer más expedita y eficiente la atención, como pudiera ser la adopción de los expedientes electrónicos, no se encuentra ni siquiera en la agenda de proyectos.

Una vez mas, se trata de una filosofía, se trata de un modo de pensar y de actuar. Se trata de crear nuevos paradigmas, pero sobre todo se trata de preguntarnos si realmente queremos que exista una innovación en los servicios de salud, a favor de los pacientes.

Saludos.

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One Response to Innovación en los Sistemas de Cuidados de la Salud. (Segunda Parte)

  1. Así es, a 4 años de que publicaras este post, te puedo contar que en estos tiempos de “transparencia”, los “expedientes” de hospitales públicos pueden solicitarse mediante el IFAI.

    El expediente te cuesta como a 10 pesos la hoja (o una cifra igual de simbólica “pa’ las copias”) y además una vuelta tras otra a las oficinas burocráticas y una espera de más de 1 mes. Se supone que está “simplificado” mediante un trámite por internet, que a final de cuentas es igual de malo y además no puede evitar que vayas a las oficinas. Y claro, es posible que tengas que ir a quejarte con el supervisor o con alguien del IFAI cuando pasen 2 meses y no te hayan entregado ni un solo documento.

    Debe hacerse un trámite igual para cada unidad de salud en la que la persona fue atendida. O sea, que si se cambió de casa 4 veces en su vida y fueron 4 las unidades médicas a las que acudió, debes solicitar el expediente de cada una. Multiplícalo si la persona iba al ISSSTE para asuntos relacionados con sus incapacidades y al IMSS por también ser derechohabiente y procurar recibir un “mejor” trato. Empeora si la persona fue atendida en diferentes ciudades y agrégale las variables que te puedas imaginar e intransigencias y trabas como la estupidez de solicitar que sea una persona finada quien realice el trámite personalmente.

    Al final, lo que te entregan son copias simples con el sello de la unidad médica y la firma de la persona con la que fuiste en un principio a preguntarle cómo obtener una copia del expediente, misma que te dijo que no era posible y que no tenía idea de en dónde y cómo conseguirlo.

    Saludos.

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