Cuando se es… o no se es mexicano. El origen como adjetivo discriminatorio.

Cuando se es... o no se es mexicano. El origen como adjetivo discriminatorio.

¿Cuándo el origen de la persona que es el centro de una nota es relevante? El mencionarlo con demasiada insistencia, puede convertirse en en saña

“…You don’t know us, You don’t belong.”

Twisted Sister

¿Qué tienen en común Zhenli Ye Gon, Carlos Ahumada, Antonio Naelson “Sinha”, Hugo Sánchez Ramírez y Kamel Nacif?

Dos cosas muy importantes:

Primero, todos tienen o han tenido una gran cobertura mediática (de esto hablaremos más adelante). Sin embargo lo segundo, es lo más relevante y es lo que parece que tiende a soslayarse casi por sistema: Todos, absolutamente todos, son mexicanos.

Dos de ellos son mexicanos por nacimiento: Nacif y Sánchez y los otros tres son naturalizados; pero los cinco son mexicanos, con los mismos derechos y las mismas obligaciones.

El que todos compartan la nacionalidad mexicana, parece no tener importancia para muchos medios, comentaristas y articulistas de todos los niveles; desde el reporterillo de pasquín hasta (verdaderamente) grandes “plumas” editoriales. Todos caen en la misma rutina narrativa:

  • “El mexicano de origen chino: Zhenli Ye Gon…”
  • “El empresario mexicano de origen argentino Carlos Ahumada…” 
  • “El futbolista brasileño nacionalizado mexicano Antonio Naelson ‘Sinha’…”
  • “El mazahua Hugo Sánchez Ramírez…” (sic) 
  • “El empresario mexicano de origen libanés Kamel Nacif…”

En México nos gusta dar la apariencia y gritar al orbe lo incluyentes que somos. Como “hemos dado la bienvenida” a refugiados de distintas partes del mundo y lo alejados que estamos de la discriminación flamígera al estilo de los Estados Unidos.

Sin embargo, en México nos hemos vuelto especialistas, desde hace décadas, en utilizar adjetivos que hacen notar un sospechado origen étnico, una característica física o una hipotética nacionalidad.

Así, adornados con un dejo de condescendencia y supuesto cariño al que se le asigna un diminutivo (de cariño…), una persona con rasgos tal vez orientales será un “chinito”, un rubio será un “güerito”; además de hablar de “gringuitos”, “inditos”, “cojitos”, etc.

Esto pudiera parecer anecdótico, si no formara parte del mismo fenómeno que he mencionado arriba: Ua genuina obsesión por hacer mención que alguien, no es “verdaderamente mexicano”.

A los medios, a la opinión pública y algunos empleadores se les olvida que todos los mexicanos somos iguales ante la ley, sea por nacimiento o por naturalización. En el caso de los medios, es notorio un afán por dar “sabor a la nota”, aclarando que un presunto delincuente (o un mal portado) tiene orígenes muy distintos y lejanos a nuestra sagrada mexicanidad y tal vez esa se la razón de su aberrante conducta.

 

Un enemigo común… o el síndrome de “masiosare”.

Zhenli Ye Gon es “de origen chino”. De allí que juegue chueco, engañe, sea oportunista, rey de las metanfetaminas y posea cientos de millones de dólares en cash.

 Zhenli Ye Gon

Foto: virginmedia.com

¡Claro! Tenía que ser chino. Si los chinos han deshecho nuestra industria zapatera y nos han llenado de contrabando y copias baratas.

Carlos Ahumada es “de origen argentino”. Para un mexicano promedio, el ser argentino es sinónimo de ser arrogante, pedante y presuntuoso; y peor, son la némesis de nuestra selección de futbol. Por lo tanto, como ser argentino es malo, Carlos Ahumada es automáticamente… malo.

En el absurdo de los absurdos, se habla de un textilero, Kamel Nacif, nacido en Puebla, como de un empresario “de origen libanés”, ya que su apellido y sus ancestros provienen de ese país. Al no decir que es poblano, sino libanés, hacemos ver a Nacif como una suerte de terrorista de medio oriente y que… no, no es poblano.

Estas aseveraciones pueden parecer ligeras e infantiles; sin embargo, permanecen en nuestro inconsciente colectivo y no son pocas las veces que hemos escuchado a amigos o familiares hacer comentarios en este tenor.

Los medios son conocedores profundos de este inconsciente colectivo. De allí que con el fin de dar mayor relevancia a su nota, recurran a mencionar insistentemente ese “origen” que tanto nos preocupa.

 

Los futbolistas. El cáliz de ser nacionalizados.

Una de las instituciones que funcionan de la manera menos ortodoxa en México es la Federación Mexicana de Futbol. Este comentario no es mi (inexperta) opinión, sino la de amistades y familiares que son verdaderos conocedores y fanáticos.

En México se discrimina a los jugadores naturalizadosLa FMF tiene fama internacional por -digamos- ajustar las reglas al interés del “espectáculo” en México o crear sus propias variantes (algunas muy simpáticas como patrocinar una raya pintada con spray en la cancha…).

Lo que realmente es alarmante, es la insistente tendencia a comentar y discutir sobre cuántos “naturalizados” deben admitirse en la nómina de un equipo, o cuántos de ellos “deben permitirse” en la alineación para un partido.

En México se ha avanzado mucho en términos de equidad laboral y la no discriminación se pelea en campos que pueden parecer obvios como género, religión, tendencias políticas o preferencias sexuales. Sobre la discriminación a los naturalizados no se ha dicho mucho, quizá nada. Es verdaderamente lamentable escuchar que cuando alguien decide convertirse en mexicano, se busque la manera de bloquear su derecho al trabajo solo por no haber nacido en México.

 

Pertinente aclaración étnica… ¿o discriminación?

El pasado 17 de octubre, Hugo Sánchez Ramírez fue absuelto por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, tras purgar 5 años de una injusta condena de 52, por secuestro y portación de armas.

La noticia es excelente. Qué se aplique la justicia y se libere a alguien que ha sido objeto de abusos y de una condena incorrecta es loable. En México, es claro que el caso de Sánchez no es el único y esperamos que muchos inocentes sigan siendo liberados.

Pero ¿de qué hablan los medios?

Del “mazahua liberado”.

Sí, Hugo Sánchez es de origen mazahua, un grupo étnico natural del Estado de México. ¿Hace eso alguna diferencia?

En estricto sentido, el hecho de que Sánchez es mazahua, le hizo más susceptible e indefenso al momento de ser acusado… o no. Sánchez dista bastante de ser un “indígena” desafortunado o desposeído. Habla perfectamente español y conduce un vehículo (motivo por el que lo arrestaron).

Los medios sin embargo, optaron por nombrar ad nauseam al “mazahua” que fue liberado (ver la nota de EXCELSIOR haciendo click AQUÍ), como si su condición de mazahua hiciera alguna diferencia práctica para efectos de la noticia, aunque es obvio que si la hace, para efectos de “la nota”.

Si Hugo Sánchez hubiera sido un común habitante de la Colonia del Valle ¿la nota de su liberación tendría menor relevancia?

 

¿Corrección política o simplemente madurez?

En la comunicación moderna en muchos lugares del mundo y en muchos medios se ha abusado seguramente de la corrección política.

Se requiere corrección política al hablar de la discriminación?Originada en los Estados Unidos, famosos por su tendencia a dirimir cada minuto de sus vidas en las cortes mediante costosísimos abogados, los Estadounidenses han optado por una figura de auto censura y complicaciones gramaticales que les hace ser incluyentes y equitativos en su lenguaje.

En los Estados Unidos seguramente que una aclaración del origen, como las arriba mencionadas, levantaría más de una ceja y algunos autores serían acusados de discriminar en su lenguaje o en su tono.

Personalmente me parece excesivo el buscar acercarnos a las formas de la “corrección política” de los Estados Unidos. Sin embargo, es necesario comenzar a madurar en el manejo de las ideas y de los mensajes que queremos enviar.

Desde estrellas de futbol y ciudadanos ejemplares, hasta delincuentes o mal portados, que optaron por hacerse mexicanos, pasando por aquellos que pertenecen genéticamente a etnias naturales de México; o bien simples descendientes de imigrantes, debemos entender que al final del día, todos somos mexicanos.

Si al final, el origen de la persona que es el centro de la nota no es relevante, el mencionarlo con insistencia, se convierte simplemente en saña.

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3 Responses to Cuando se es… o no se es mexicano. El origen como adjetivo discriminatorio.

  1. ¡Excelente artículo! Muchas gracias por escribir sobre este difícil tema y por compartir.

  2. Maryluz says:

    Excelente artículo, pero te faltó comentar que cuando se trata de fobias políticas, lo primero que se usa para atacar, es el origen del atacado. Recordemos a Juan Camilo Mouriño, (QEPD) que fué atacado hasta el cansancio por ser español de origen: gachupín, gallego, lárgate a tu tierra, etc, fueron unas cuantas de las cosas que le gritaban cuando era Srio de Gobernación.
    Llegó al extremo de que el diputado Fdez. Noroña hizo un viaje a España para investigar a fondo el origen del odiado gachupín y tener mas elementos para desacreditar su actuación como funcionario, como si determinados puestos políticos estuvieran reservados exclusivamente a los mexicanos de pura cepa, es decir, descendientes directos de Moctezuma!
    Saludos

  3. A falta de un buen contexto, la distorsión.
    El artículo me parece una opinión intelligente y bien documentada; sólo quisiera agregar algunos comentarios.

    Cuando nos referimos al origen étnico, social, religioso, o cualquier otro, de una persona, en realidad estamos tratando de CONTEXTUALIZAR; esto es estamos tratando de ubicar al personaje del cual hablamos ante los ojos de nuestro interlocutor. Evidentemente que esta contextualización siempre va a estar tamizada por nuestros propios prejuicios (o por nuestra IDEOLOGÍA) lo que dará origen a una opinión que pretende “cargar los dados” para que nuestro interlocutor termine pensando lo mismo que nosotros pensamos respecto al personaje en cuestión. Éste es un fenómeno sicológico “natural” que se da siempre que comunicamos a quien sea una información determinada.

    Lo que resulta realmente dañino es que se pretenda pasar por “imparcial” (y éste es el caso de todos los medios de información) una noticia que en realidad NUNCA podrá ser imparcial. Lo que podemos desprender de aquí es que NOSOTROS, antes de recibir una información determinada necesitamos SABER quién la está diciendo, y (si estamos bien informados) casi de inmediato comprenderemos el por qué la está comunicando de la manera en que lo hace (es decir, con las distorsiones que implica hacer énfasis en el origen de un personaje, por ejemplo).

    Siguiendo este consejo, podemos entender perfectamente por qué en la nota sobre Hugo Sánchez se hace énfasis en el origen mazahua del protagonista:

    1) Porque se trata del periódico EXCELSIOR quien está informando a su público de la noticia (Excélsior siempre estará del lado del mejor postor, en este caso el gobierno del Estado de México, que es de donde parte la información) y,

    2) Porque este periódico en realidad SÓLO está destacando lo que el gobernador del Estado de México (Eruviel) dijo cuando personalmente dio a conocer la noticia a través de twitter, destacando el carácter mazahua del protagonista a fin de resaltar que su gobierno siempre está con los maginados (aunque los hechos suelan desmentir esta información).

    No se trata, pues, de que los mexicanos tendamos a ser exageradamente chovinistas en nuestros juicios, sino de que todo aquél que emite una información tiene una determinada ideología y siempre la transpirará por todos los poros de su piel…

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