EXCEPCIONES: De la flexibilidad, a la deformación cultural

El siguiente artículo no pretende tener algún tipo de contenido político. Aunque el tema inicial ha estado presente en todas nuestras conversaciones las últimas semanas (meses), nunca será la tarea de Strategic Consulting el emitir juicios u opiniones de tipo político.

Sin embargo, un ejemplo me ha dado vueltas en la cabeza desde hace más de un mes, y es con el que pretendo ejemplificar un fenómeno cultural muy de nuestra sociedad: el de las excepciones.

Nada mejor entonces, que analizar los discursos y argumentos de todos tipos, que los más variados individuos han expresado en torno del famoso “Voto por voto”.

Independientemente del trasfondo político, o las consecuencias de tomar dicha medida o no; los argumentos menos facciosos, esto es, los más avezados y analíticos, justifican esta petición desde un punto de vista que nos lleva a: la excepción.

Me explico. El conteo “voto por voto” como ha sido planteado, es una figura que no existe dentro de nuestras leyes. La legislación no lo estipula, por lo tanto el realizarlo es francamente un caso excepcional. Algunos legos me dicen que incluso es ilegal. Tal vez siendo más condescendientes, podríamos decir que el TEPJF puede tomar la medida si así lo juzga conveniente, ya que para eso es un tribunal supremo. Al final, por cierto, no lo hizo.

Ahora bien, hasta aquí todo puede parecer simple; sin embargo, al llegar los argumentos –insisto- menos facciosos, se pide el “voto por voto” como algo excepcional, precisamente por que “la situación es excepcional”.

“Solamente así tendremos certeza”. Ok. Pude parecer válido, sin embargo, es una situación ajena a la ley.

“Si [Calderón] quisiera, al estar ambas partes de acuerdo, se puede realizar; ya que es de común acuerdo…”. Pues bien, hasta el día de hoy, dos personas no pueden ponerse de acuerdo en perjuicio de la ley. Tal situación sería el equivalente a permitir que alguien permitiera a otro matar a su esposa, y decir al juez que no hay problema… era un acuerdo.

Sin embargo eso no es lo más grave. Lo más grave es querer argumentar una excepción. La ley no puede violarse o desviarse, argumentando la excepcionalidad de algo.

¿O sí?

El fenómeno en México.

Un abogado muy cercano a mí, me menciona que las leyes en México no son malas ni pocas. De hecho, tenemos muchas leyes y muy buenas. El problema surge al intentar aplicarlas.

Por alguna razón, hemos crecido con la cultura de negociar todo, incluyendo la ley.

¿Cuál es la imagen que tenemos de un policía en los Estados Unidos deteniendo a un auto? Seguramente la del oficial pidiendo los documentos, levantando una multa y dejando ir al conductor. ¿Cuál es la misma imagen en México? Siempre veremos al infraccionado discutiendo con el policía. Muchos minutos. Muchas palabras. Muchos argumentos. ¿Discutiendo que? No debería haber salida. No debería haber argumento. No debería haber excepción. Una multa es una multa.

Cada año, miles de frustrados contribuyentes observamos con coraje como se ofrece “una prórroga” para el pago de tenencia. La ley se viola, con la bendición de la autoridad, con el argumento de que se hace una excepción.

¿Cuantos peseros vemos circulando sin placas? ¿Cuántos asuntos se negocian políticamente con el fin de “llevar la fiesta en paz”? En artículos anteriores ya he comentado el tema de la venta de medicamentos sin receta.

El asunto es simple: Hemos sido educados a NO cumplir la ley. Y el mejor argumento para hacerlo, es el de encontrar una excepción.

De la misma forma, nuestras autoridades se han acostumbrado a NO hacer cumplirla; ellos mismo son quienes se han convertido en el principal usuario de éstas excepciones.

Definitivamente no estamos acostumbrados a vivir entre reglas. ¿Cuándo fue la última vez que asistimos al teatro y éste comenzó a la hora exacta? Y una vez que la función empezó, siguen llegando el interminable número de insensatos que arribaron tarde. Muchos de ellos incluso se molestan por que la función comenzó [relativamente] a tiempo. ¿Se imaginan qué pasaría si, como es debido, no los dejaran entrar?

¿Hay solución?

Realmente no lo sé; lo cual es por cierto, una manera eufémica de decir que creo que no. Por lo menos no a corto plazo.

Las sociedades que viven con un mayor apego a las reglas, lo han aprendido desde hace varios (muchos) años.

Generar un cambio cultural lleva tiempo. Este tipo de cambios es además, doloroso; nos quita la comodidad y nos mantiene en un carril en el que no hemos sido educados a correr. Sin duda es incómodo.

Lo mejor que podemos hacer es crear nuestra propia consciencia de apego a las reglas, y educar con el ejemplo.

Educar a nuestros hijos, a nuestros amigos y a nuestros colaboradores.

El ser humano debe de tener un criterio, una flexibilidad en su toma de decisiones; sin embargo, estamos acostumbrados a hacer demasiadas excepciones en todo.

Algunos antropólogos lo ligarían a nuestra naturaleza latina, como si una suerte de maldición circulara por nuestro ADN y no hubiera más remedio que vivir siempre al borde o en la ilegalidad.

Pienso que solamente apegándonos a las reglas, y tratando de que todos en nuestro alrededor lo hagan, será como podremos salir adelante, en éste país.

Vivir dentro de las reglas nos tomará, sin duda, varias generaciones.

Saludos.

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