Sobre Michael Crichton (1942 – 2008)

El día de ayer falleció uno de los autores más prolíficos que el el siglo pasado dio al género del llamado “Techno-thriller”Michael Crichton, murió víctima de cáncer a los 66 años de edad sin que se publicitara mucho su enfermedad previa. 

Originario de Chicago, Crichton era -literalmente- un genio, graduándose suma cum laude de Harvard a los 22 años. Cinco años más tarde y ya como un académico consumado, se graduaba en la Escuela de Medicina [de la misma] Harvard y realiza estudios post-doctorales en Jonas Salk Institute for Biological Studies en California. Crichton estudiaría además, antropología en Cambridge y literatura en el MIT.

Su pasión por la escritura comienza desde la escuela de Medicina, donde escribe varias novelas (bajo un seudónimo), muchas con temas médicos. The Andromeda Strain (1969) puede considerarse su primer Techno-Thriller, género que cultivaría con un muy personal estilo. 

Amante de la computación (ostentaba un postrado en ello) y de la tecnología, Crichton basó el desarrollo de sus historias en situaciones en donde “los peores escenarios” sucedían. Sus conocimientos científicos y su background como académico le otorgaban la ventaja de poder utilizar citas bibliográficas (verdaderas, aunque utilizadas para contextualizar historias ficticias) que documentaban de manera especial sus escritos.

Es en el oficio de escritor (de Best-Sellers) donde Crichton encuentra su modo de vida que lo hace multimillonario. Novelas como The Great Train RobberyThe Terminal ManEaters of the Dead, Congo y Coma; fueron el preludio perfecto para la que sería -seguramente- su más conocida obra: Jurassic Park.

A lo largo de su obra, Crichton logra jugar el rol de una suerte de Julio Verne post-modernista al hablar bastante documentadamente de “futuros” temas como: Genética avanzada, microprocesadoressuperconductores, microbiología, inteligencia artificial o hasta el desarrollo de lectores de CD-ROM.

Varias de sus noveles han sido llevadas al cine, la mayoría de ellas con screenplays no muy afortunados como el caso de Sphere, que queda corto a la novela; Disclosure que pierde la sustancia básica de la narrativa tecnológica para explotar el sex-appeal de la relación de sus protagonistas; o Timeline, la cual necesitaría otros 120 minutos para poder explicarse adecuadamente. A diferencia de Tom Clancy, Crichton se disfruta mucho más en el papel que en el celuloide.

Sus múltiples e importantes contactos personales le facilitan el incursionar como productor en su obra más conocida en la TV: ER, que ya es considerada como una de las series más exitosas de la historia de la Televisión.

Crichton se ufanó siempre de no ser “políticamente correcto”. La muestra más patente de ello la vemos en la abierta crítica que realiza hacia las teorías sobre el origen calentamiento global. Crichton arguye (con bastante razón) que los estudios sobre este tema están soportados por una importante agenda política y carecen de un sustento científico formalmente estructurado.

Y es que para Crichton, el hecho de que exista “consenso” entre científicos sobre el origen del calentamiento de la tierra, no es suficiente argumento, si se compara (este consenso) a las extenuantes y estrictas condiciones experimentales que la ciencia impone para otras disciplinas como la medicina, el desarrollo farmacéutico o la inmunología.

En este tema, Crichton presentó varias ponencias como: The case for skepticism on global warming o su intervención como Experto en Ciencia ante el Senado de los Estados Unidos. Crichton critica (creemos que con fundamentos) a las organizaciones ambientalistas y al círculo de: Generación de dinero ➔ Activismo ambiental ➔ Política ➔ Celebridades ➔ Generación de dinero que existe en torno al calentamiento global. Huelga decir que por ello, el autor había perdido a varios amigos dentro del liberal círculo del medio del espectáculo Estadounidense.

Para muchos un “simple” novelista más dotado de éxitos comerciales. Para otros (incluyéndome), un visionario que supo transmitir su bagaje de conocimientos hacia un público que gustaba de experiencias distintas. 

Y es que al final del día, los doctos en algunos temas no aprenderán (aprenderemos) nada nuevo leyéndole, pero nos entretendremos con sus obras, ingeniosas y creativas al momento de cruzar el Atlántico en un avión.

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