
Investigación del accidente en Las Lomas (FOTO: SCT)
En esta ocasión, es necesario reconocer que nos hemos encontrado con el ejemplo opuesto. A raíz de la catástrofe originada por la caída del Lear 45 de la SEGOB en Las Lomas; la SCT se ha dado a la tarea de abordar la crisis de una manera muy completa y profesional.
- El envenenamiento criminal con cianuro de Tylenol® en los 80s
- El accidente de Bhopal en los 70s
- El problema de las camionetas Explorer vs llantas Firestone en los 90s
- El hundimiento del submarino atómico Kursk hace unos años
- Los recalls de Vioxx®, Vytorin® y Acomplia® (cada uno manejado de diferente manera, lo cual estudiaremos en otro post)
- El ex-gobernador de Nueva York contratando una “Call girl” en un hotel de Washington
- El “escolta” de Lucero blandiendo una pistola a la prensa.
- Dilo TODO
- Dilo PRIMERO y
- Dilo TU MISMO
- Habló a tiempo
- Ha dicho todo (es más, ha dicho de más…)
- Han hablado ellos mismos. El Secretario Téllez en persona ha dado la cara. No un vocero, no un personero. El mismo Secretario en persona
Es un poco decepcionante observar, sin embargo, que las visitas a éste sitio son muy escasas. El único video existente del aparato “cayendo” ha sido visto (a este momento) no más de 4,300 veces. Una cifra muy baja para videos de catástrofes en YouTube.
Esto puede ser natural, en una sociedad en donde el número de aficionados a las teorías del complot es tan alto, la información de la verdad más simple nunca será suficiente. La misma SCT colocó en su site, una micro-encuesta sobre el nivel de satisfacción de los lectores respecto a la información que esta dependencia brindaba. Más del 40% sienten que “es insuficiente“.
Ahora bien, ¿Se ha dado ya toda la información necesaria? Seguro que no. Los resultados completos de la investigación, no serán compilados hasta dentro de varios meses. Sin embargo, es precisamente esto por lo que la actitud de la SCT es tan extraordinaria y plausible: No están dispuestos a ceder más terreno a conjeturas, teorías conspiratorias o incluso desinformación o calumnias.
A la larga, habrá que aclarar muchas cosas, como el cómo un proveedor “CESAE” (ahora sabemos de mala calidad) ganó una licitación para algo tan delicado como administrar un Jet del Gobierno; o cómo es que se obtienen o actualizan las licencias y certificaciones para pilotos (¿mal pagados?) en México.
Sin embargo, el día de hoy toda la información disponible se encuentra en la página web de la SCT de una manera accesible y práctica, a diferencia de la de Correos de México (que ya hemos analizado antes).
Ojalá que este estilo de información se vuelva una norma dentro del Gobierno y que esta tragedia se convierta en un caso de estudio para empresas y Agencias de Relaciones Públicas en el futuro.











