En un comunicado de prensa, la empresa dice textualmente que “…aunque la mayoría de los padres utilizan éstos medicamentos adecuadamente y siguen las instrucciones de dosificación, una revisión de los datos disponibles en el uso de medicamentos pediátricos para tos y gripe, ha identificado algunos casos raros de sobredosificación, particularmente en menores de dos años de edad…”.
Es bien conocida la excelente reputación de Johnson & Johnson para el manejo de su responsabilidad como empresa; de la misma manera es importante mencionar que, aunque la mayor parte de los medicamentos disponibles para tos y gripe en niños son seguros, algo pudiera llegar a pasar.
Sin embargo, hay otro dato netamente mercadológico que va irremediablemente ligado: La mayor parte de los medicamentos retirados, habían sido reformulados de pseudoefedrina a fenilefrina. Dos de ellos aún contenían pseudoefedrina.
Con esto en mente, el único camino que J & J podría tomar, sería el de comercializar éstos productos, ahora con receta; ante la obvia reticencia de los médicos y la suspicacia del público.

A priori podemos decir que una vez más, J & J obró de manera adecuada.
Solamente inquietan dos cosas: ¿qué alternativa dejan ahora para el tratamiento sintomático de la tos y gripe de los infantes en OTC? y el haber sentado un importante precedente con el cual seguramente otros laboratorios comenzarán a retirar sus formulaciones paulatinamente.









