Vicente Fox en Telemundo, ¿Qué lección nos deja en Relaciones Públicas?
October 18, 2007 | 22:29Hace unos días, varios medios de comunicación se dieron a la tarea de difundir y comentar (como si no hubiera temas más relevantes), el inesperado desliz verbal del expresidente de México, Vicente Fox frente a un reportero de Telemundo.
Como Sergio Sarmiento comenta al final de su columna el día de hoy, de no haber sido por el garrafal error de Fox, la entrevista hubiera pasado virtualmente inadvertida. En lugar de ello, el periodista Rubén Luengas aprovechó para hacer un ruido mediático muy significativo, y darle a ésta entrevista una notoriedad inmerecida.

Una vez más, no analizaremos el trasfondo político, ni opinaremos sobre Vicente Fox. A lo que nos referiremos es al cómo evitar que éste tipo de cosas sucedan cuando nos enfrentamos a los medios de comunicación.
La compostura frente a los medios.
No es la primera vez que sucede, ni la primera persona que le sucede. Desde Geroge W. Bush, el Príncipe de Gales, el Duque de Edimburgo, varios parlamentarios de diversos países, políticos, artistas, deportistas y hasta intelectuales, han cometido errores de comunicación o de conducta en una entrevista.
Resbalón de un Nóbel
Hace unos días, los comentarios del Dr. James Watson, premio Nóbel de Fisiología en 1962 por su descubrimiento del ADN; fueron considerados como racistas y le valieron sus posición administrativa en el laboratorio de Cold Spring Harbor y su conferencia de divulgación literaria en la Universidad de Edimburgo fue cancelada.

Cualesquiera que sean las intenciones de un entrevistado, o cualquiera que sea su verdadera naturaleza o carácter; su imagen corre el riesgo de valer por lo que su más reciente contacto negativo o traspiés con los medios signifique.
Y es que debemos entender una cosa: ante todo, los medios informativos fueron hechos para vender (desde William Hearst hasta Rupert Murdoch lo han dicho). La cantidad y espectacularidad de la información que transmiten, generalmente (y digo generalmente), se impone a la calidad o contenido de la misma.
Así, el sentido de los comentarios del Dr. Watson o el sentir personal del Príncipe Carlos o Vicente Fox son irrelevantes. Se dijo algo espectacular y eso es lo que cuenta. En los casos de Fox o el Príncipe de Gales, los periodistas fueron insultados, lo cual da mayor relieve y espectacularidad a la nota.
Ahora bien, si esto le sucede a personajes que son asesorados por expertos y que tienen experiencia tratando con los medios de comunicación, ¿qué puede sucederle a alguien que su relación y contacto con la prensa es mínimo o nulo?
El ser directivo o alto funcionario de una empresa, no nos brinda per se el conocimiento sobre cómo debemos tratar a los interlocutores al momento de ser entrevistados. Es por ello que se requiere el estar preparado y debidamente asesorado para enfrentar una entrevista.
¿Cuáles son las repercusiones potenciales?
El no tener el debido cuidado en lo que decimos, el contenido de nuestros mensajes, o la forma como lo decimos; puede tener repercusiones serias si es que el entrevistador se siente ofendido o siente que el contenido de la entrevista contiene material controversial.
En el peor escenario, los periodistas están dotados de una gran consciencia y unidad gremial; es por ello que al ofender a uno, se dice que se les ofende a todos.
Un solo comentario negativo (no se diga un insulto) hacia un periodista, y el entrevistado se puede convertir en el blanco de varios colegas, quienes se darán tiempo para entrevistar al colega agredido, repitiendo un sinnúmero de veces la entrevista, el insulto o el tópico a tratar.
De la mima manera sucederá si el comentario es controversial, o a sus ojos, revelador.
Una vez más, las intenciones o el trasfondo de lo que se dice o pretende transmitir no es importante; si uno comete semejante error con la prensa, seguramente su reputación se verá afectada. Y es que una vez que a un comentario negativo se le hace eco en los medios, la opinión pública suele ser atenta a ello.
El no prever o lo que diremos y cómo lo diremos, puede hacernos pasar realmente un mal rato.
Qué hacer para salir bien librado.
Lo primero que se debe de tener presente es el estar preparado. Lamentablemente el mundo no es como en las películas, en las cuales una persona común puede pararse frente a los reporteros los cuales harán preguntas fáciles (que van con la trama de la película) y el entrevistado podrá comentar lo que guste, ya que los reporteros solamente transmitirán el mensaje. No, lamentablemente no funciona así.
1) Estar preparado. Siempre debemos saber qué es lo que diremos, o de qué hablaremos. Nunca se debe de aceptar una entrevista para un tema que no dominamos o del que nos sentimos inseguros.
Si somos nosotros quienes convocamos a la prensa, o solicitamos una entrevista, debemos estar seguros que nuestro tópico tiene el peso y el interés suficientes, como para sobrepasar a algún otro tema controversial de nuestro negocio.
2) Hablar siempre con la verdad. Aún en temas difíciles, la verdad siempre tiene más peso que el generar la sospecha de que estamos mintiendo. Si no estamos dispuestos a decir la verdad sobre un tema, lo mejor en no ser entrevistados. Todo lo que se dice en una entrevista es grabado, apuntado o queda registrado de algún modo. Si se miente en una entrevista, no habrá manera de remediarlo en el futuro.
3) Ser empáticos y pacientes. En muchas ocasiones, los reporteros no son expertos en algunos temas como la ciencia, la tecnología o los procesos comerciales e industriales.
Se debe estar preparado para explicar con detalle y de una manera didáctica todo aquello que pueda ser malinterpretado y descrito de manera errónea por algún medio posteriormente. Sobra decir que no debemos impacientarnos al darnos cuenta que un reportero no comprenda lo que intentemos decirle.
4) Entender las repercusiones de una declaración. Ninguna respuesta que se de a un medio debe de ser improvisada. Todas deben de ser analizadas de manera previa y debidamente ensayadas.
Un punto muy importante para recordar, es que lo que digamos (positivo o negativo) puede significar diferentes cosas para diferente público o ser interpretado de diferentes maneras.
Es por ello que debemos preguntarnos ¿Qué significará esto o lo otro a diferentes tipos de persona?
5) NUNCA, nunca perder la paciencia. Si la entrevista se torna agobiante, podemos abreviarla, de una manera muy atenta y discreta. Podemos, de la misma forma rehusarnos a responder las preguntas con las que nos sintamos incómodos. Aunque se dirá que el entrevistado “se negó a responder”, siempre esto será mejor que perder los estribos o el estilo en una entrevista.
Según los expertos en relaciones públicas, siempre hay maneras de “zafarnos” de una entrevista incómoda. De hecho, hay maneras de hacer que un reportero “distraído” ponga su atención de nuevo en lo que nosotros queremos decir, más que en lo que éste busque escribir.
6) Contar con la ayuda de un profesional. No hay nadie mejor que una Agencia de Relaciones Públicas para asesorar en el tema. Una agencia puede entrenar a las personas clave en la empresa, a fin de que conozcan bien el escenario que enfrentarán al momento de ser entrevistados. Una agencia de Relaciones Públicas es sin duda la mejor manera de enfrentar de manera preventiva y reactiva, a los medios de comunicación cuando se requiera.
Como podemos ver, todo el mundo es susceptible de cometer un error o comportarse de manera inadecuada con los medios.
Solamente la prevención y una adecuada asesoría, pueden ayudarnos a salir lo mejor librados posible de cualquier escenario que se presente.















