Biogenéricos y biosimilares. Un campo aún muy confuso.

El pasado 22 de Diciembre, el Financial Times publicó una nota en la que hace referencia al deseo de AstraZeneca de incursionar en el mercado de los “bio-similares”.

El Financial Times entrevista de hecho a David Brennan, CEO de AstraZeneca quien habló del gran interés que la Empresa tiene en estos productos.

BioTech 1AstraZeneca es una de las empresas farmacéuticas más exitosas de los últimos años. Ha logrado posicionarse como un líder indiscutible en varias areas que van desde la Cardiología hasta la Oncología, pasando por Anestesia y Gastroenterología. Con exitosos productos como Crestor® y Nexium®, parecería que AstraZeneca no requiere de dar semejante paso; sin embargo está muy determinada a hacerlo.

AstraZeneca está mas que preparado para ello. Hace dos años adquirió a Cambridge Antibody Technologies y el año pasado pagó $15.6 millardos por MedImmune.

La empresa anglo-sueca se une así al creciente número de compañías farmacéuticas que incursionan de lleno en el campo de los genéricos, particularemente en el campo de los “bio-genéricos” o “bio-similares”.

Brennan sabe bien que no será un trabajo fácil, existen actualmente enormes pantanos regulatorios y de definiciones (como analizaremos más abajo) que pueden hacer realmente difícil esta nuevo negocio.

En un comunicado, AstraZeneca mencionaba:

“…should we choose to do so and if the legal and regulatory framework allowed…” “…However, at the current time, we see the strongest opportunities for the business in flexing its track record of innovation, developing its pipeline of potential biologic candidates to treat or prevent a number of debilitating or life-threatening diseases…”.

Establecer un área de negocios basada en la producción y comercialización de genéricos no es “tan complicado”; sobre todo si se tiene –además- la paternidad de algunas moléculas. Ese es el camino que han decidido tomar muchas empresas, sobre todo europeas, a fin de enfrentar de manera contundente las cada vez más grandes vicisitudes de precios, inclusiones a formularios, crisis económica, etc.

Novartis con Sandoz es quizá el mejor ejemplo. Glaxo ya se encuentra estructurando su área de genéricos y sanofi-aventis lanzó a Winthorp como su división en este negocio.

Sin embargo, hablar de bio-genéricos ya es un tema más serio. No solamente nos enfrentamos a un campo poco explorado (por diversas razones) a nivel regulatorio, sino a un relativamente nuevo tema de discusión en el que no existe ni siquiera un lenguaje común.

 

¿Hablamos el mismo idioma?

Al referirnos a los productos biológicos, la primera impresión es que existe todo un nuevo referente de definiciones, acciones e intereses que el día de hoy carecen del más elemental orden. Por ejemplo el definir si un producto es biológico pudiera parecer nimio ya que estamos –seguramente- hablando de un producto (la mayor parte de las veces una proteína o un péptido) cuya estructura se origina en o por medio de organismos vivos.

En este tenor, productos tan distintos como la vacuna de la difteria, la insulina, la toxina botulínica y el interferón, comparten el apelativo de “biológicos”.

Una mayor complicación existe si hablamos de “bio-fármacos” al referirnos a aquellos productos de origen biológico y que posean características terapéuticas específicas.

El origen histórico de los bio-genéricos depende de quién se pregunte. Para algunos, desde el descubrimiento mismo de la vacuna de la viruela y sus consecuentes fabricantes, la “imitación” estaba hecha y el efecto terapéutico (inmunológico) era el mismo.

Para otros, los bio-genéricos solo han comenzado a existir desde que ante las entidades regulatorias, se han expuesto intrincadas (o delicadas) diferencias moleculares o de proceso de fabricación.

Para complicar las cosas, el término bio-genérico no se ha querido adoptar o por lo menos nadie quiere comprometerse con él. Algunos (ver abajo) piensan que sencillamente no debe existir tal cosa.

La Unión Europea ha tratado de avanzar más que los EEUU en su reglamentación y ha acuñado el término “bio-similares” para referirse a los bio-genéricos sin tener que darle muchas vueltas a lo que un “genérico” es.

La FDA se ha avocado específicamente a catalogar un grupo de proteínas con el apelativo de Follow-on.

Dice la FDA:

Follow-on protein products generally refers to protein and peptide products that are intended to be sufficiently similar to a product already approved or licensed to permit the applicant to rely for approval on certain existing scientific knowledge about the safety and effectiveness of the approved protein product. Follow-on protein products may be produced through biotechnology or derived from natural sources.

 

¿Quién sí es un bio-genérico (o bio-similar)?

Para hablar de bio-genéricos o bio-similares, se deben de tomar en cuenta muchos factores que hacen que diferentes productos reciban diferentes denominaciones.

Desde el punto de vista de los intereses involucrados (dicho con la mejor intención), existen dos vertientes o extremos para nombrar a un bio-genérico.

 

biotech-2Un extremo: No existen los bio-genéricos.- Los puntos de vista más rigurosos sencillamente niegan que puedan existir los bio-genéricos. Desde esta óptica, un producto biológico es único, ya que fue desarrollado a partir de un organismo específico y con una metodología de fabricación específica.

Un ejemplo típico (y burdo) de esto se encuentra en los vinos o los quesos. Éstos pueden tener “denominaciones” que están determinadas por el área Geográfica en la que fueron creados, la técnica utilizada y [sí] los microorganismos involucrados en su producción.

Una Champaña siempre deberá ser producida en la región de Champagne y con el proceso autorizado para ello. Cualquier otro vino blanco espumante podrá ser cualquier cosa, pero no se puede llamar Champaña.

Así, al referirnos a un producto biológico determinado, podemos decir que por ejemplo, existe una insulina recombinante elaborada con cierta técnica (la cual por cierto pertenece a la zona más confidencial del dossiere) y a partir de ciertos organismos.

Pueden existir otras insulinas recombianantes fabricadas con otras técnicas y a partir de otros organismos u otras cepas de organismos. Sin embargo, la lógica arriba mencionada nos dice que no son lo mismo; por lo tanto no debieran tener la misma “etiqueta” (siendo uno genérico del otro) y no debieran ser intercambiables para fines terapéuticos… o de contrato y licitación en un formulario.

Aquí es donde comienza el problema. Los fabricantes del biológico “innovador” pueden alegar (con mucha razón) que el otro producto no es el mismo, por lo tanto no puede ser un sustituto; y en el mejor de los casos deben concedérseles registros e inclusiones a formularios distintas y solamente cuando hayan cubierto todas y cada una de las pruebas que el innovador cubrió. ¿La razón? Un biológico nunca es igual a otro.

Ahora bien, si seguimos el caso de los vinos y los quesos, la sorpresa más grande nos la llevamos al observar (y entender) que un vino no es igual ni siquiera a sí mismo. Aún dentro de los mismos viñedos y fabricantes, existen diferencias sustanciales entre las cosechas y en el caso de los quesos hasta en los lotes. Lo podemos notar en el gusto y aroma de los mismos.

Es obvio que no podemos comparar vinos y quesos con insulina o toxina botulínica. Los fabricantes nos dirán que los procesos de manufactura son muchísimo más estrictos y la variabilidad entre un lote y otro es prácticamente inexistente. Bien, si esto es así y si se puede moldear un producto biológico hasta ese nivel de perfección ¿qué nos impide entonces el fabricar un “genérico”?

Tal vez la respuesta final se encuentre en la búsqueda, por parte de los fabricantes de los innovadores, de algo similar a una “denominación de origen”. Algunos fabricantes de biológicos “innovadores” pensarán que como en el caso de la Champaña, sólo puede llamarse así si se fabrica en la zona de Champagne, no importando que tan bueno sea el proceso de fabricación o si las cepas de uva son las mismas.

 

El otro extremo: A efectos terapéuticos iguales, facilitemos las cosas.- Al hablar de productos biológicos o bio-fármacos, es complicado realizar estudios comparativos de farmacocinética o bioequivalencia (incluso doble ciego) entre un candidato a ser bio-genérico y un producto innovador.

De hecho, los criterios de aprobación regulatoria suelen ser más suaves para estos, a falta de criterios de medición específicos.

Los productos biológicos pueden solicitar entonces, ser calificados con base en la investigación hecha con los productos innovadores, como es el caso con los fármacos genéricos. Al final del día, si el efecto terapéutico es el mismo, seguramente que pueden ser sustitutos…

VaccineBajo esta lógica es como se han venido utilizando y comercializando las vacunas. Una vez que una vacuna es aprobada, vacunas “iguales” de cepas “iguales” son sustituidas continuamente por formularios y gobiernos al punto de que un niño puede recibir la dosis inicial con una vacuna, y las subsecuentes (incluyendo los refuerzos) con varias marcas distintas.

Nadie se cuestiona la eficacia inmunológica de la vacuna per-se. Si ocurre un efecto no deseado (normalmente falta de protección inmunológica) generalmente es culpa de un proceso o un control de calidad defectuoso. Esto es lo mismo que puede ocurrir con cualquier producto genérico (incluyendo un fármaco) . En este tenor, los médicos o los sistemas de salud siempre tendrán la libertad de juzgar y utilizar el prestigio de un fabricante como criterio de selección.

Lo mismo ocurre con los hemoderivados tales como el plasma, o las inmunoglobulinas.

Este es el racional que se persigue en este segundo punto de vista. El objetivo no es ningún secreto: Obtener la denominación de “bio-genérico” dentro de la misma clase terapéutica, con el fin de poder sustituir al innovador en los formularios y las ventas.

Al designarse el producto dentro de una clase terapéutica, los costos de mercadotecnia se abaten con el consecuente menor precio (teóricamente) . Un producto bio-genérico no ha pagado los costos de Investigación y Desarrollo (R&D) del innovador ni las subsecuentes pruebas clínicas para su aprobación y registro; por lo tanto su precio debería ser sustancialmente menor… por lo menos eso dice la teoría.

La realidad es que al observar a muchos de estos productos, el precio no es espectacularmente más bajo, mientras que lo que sí es de notarse es una disminución evidente en la calidad del empaque y la presentación e incluso la falta de valor agregado como son los dispositivos de auto-aplicación o servicios de atención a pacientes en líneas 01-800.

Al final se gana mucho con ser un genérico, sobre todo en la rentabilidad.

 

Los bio-genéricos en el mundo.

Uno de los analistas más enterados sobre el tema de los bio-genéricos, bio-similares o Proteinas Follow-on es Bob Ward de NPS Pharmaceuticals.

Bob es un experto en life cycle management de productos biotecnológicos y nos expone la situación actual de los bio-genéricos en le mundo en este mapa:

Bio-generics

© Bob Ward

Como podemos observar, Europa, Canadá, Astralia y Japón se manejan bajo el concepto de bio-similares y los EEUU han establecido su concepto de Follow-on Proteins. Pero es en el resto del mundo, donde existe una gran laguna en la cual se han introducido biológicos a manera de genéricos de muchas procedencias y calidades.

(Vea la presentación completa de Bob Ward haciendo clic AQUÍ.)

Obvia decir que es necesario establecer ya un estándar. Lamentablemente este es le tipo de decisión que no pone muy contentos a los involucrados por alguna de varias razones. Para que alguien gane, alguien más debe de perder.

 

¿Qué pasa en México?

En México nos encontramos en este momento al igual que la mayoría de los países: Sin una definición regulatoria clara.

Por un lado, las compañías fabricantes de biológicos innovadores están haciendo un esfuerzo muy grande por no permitir que empresas que por lo menos no desarrollen el biológico de manera primaria, se clasifiquen como genéricos.

Sin embargo, al momento ya son varios los casos en que se pierden licitaciones a manos de laboratorios que ofrecen biológicos “de dudosa procedencia” (a decir de los innovadores) a precios menores. El argumento central (que puede ser muy válido) es que algunas empresas no se involucran en los procesos de síntesis del biológico sino que lo compran como “materia prima” con los riesgos que esto podría conllevar.

Las autoridades de la Secretaría de Salud, en voz del Secretario Córdova Villalobos, han expuesto su posición basada en costos: Si no se llegan a acuerdos de reducciones sustanciales de precios (terapias que pueden costar $2,500 USD o más al mes), “se recurrirá seguramente a la adquisición de bio-similares” (sic).

Y es que el tema de la farmacoeconomía es toral al momento de tomar decisiones sobre políticas de salud. Por motivos diversos, los fármacos no son cada vez más baratos, todo lo contrario. Al hablar de biológicos o bio-fármacos, estos se tornan muy costosos, lo cual repercute en pacientes de escasos recursos que necesitan tratamientos complejos para padecimientos complejos.

Lea los puntos de vista que expertos internacionales que dieron a Strategic Consulting acerca del tema de los bio-similares haciendo clic AQUÍ.

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One Response to Biogenéricos y biosimilares. Un campo aún muy confuso.

  1. Elsi says:

    Como primer punto quiero mencionar la forma interesante y sencilla como explican la diferencia entre BIO GENERICO, BIO SIMILAR e INNOVADOR haciendo mención de las conocidas denominaciones de origen en el tema de los vinos y quesos, que como bien se sabe, incluso en estos casos pueden cambiar ya que las añadas pueden resultar diferentes aun con los mismos cuidados entre unas y otras.

    Si hacemos una simple consulta al diccionario de la Real Academia Española, encontramos la siguiente descripción.

    “Genérico: describe un medicamento – que tiene la misma composición que un especifico y se comercializa bajo la denominación de su principio activo.”

    “Similar: que tiene semejanza o analogía con algo.”

    Partiendo de esto, el medicamento GENERICO – se desarrolla de un mismo elemento principal – generando otros compuestos que pueden o no ser aplicables al mismo padecimiento.

    El medicamento SIMILAR – nace de cualquier otro compuesto que es aplicable al mismo padecimiento.

    Por ello existen los PRINCIPIOS ACTIVOS en todos los medicamentos – “Principio activo o ingrediente activo es aquella sustancia con actividad farmacológica extraída de un organismo vivo. Una vez purificado y/o modificado químicamente se le denomina fármaco”

    Ahora bien tocando el tema – económico – la lógica me indicaría que los medicamentos SIMILARES son más económicos, primero porque no cuentan con las mismas dosis de compuestos y hay que tomar una mayor cantidad de medicamento SIMILAR, además de que son patentes próximas a vencer o ya vencidas, la cuales pueden continuar siendo explotadas.

    Los Genéricos – los precios son menores que los medicamentos innovadores, más sin embargo al haber sido estudiados y descubiertos por los principales laboratorios mundialmente conocidos (quienes como sabemos invierten millones de dólares en esto), son el resultado de investigaciones menos costosas ya que cuentan con la investigación inicial de laboratorios innovadores.

    Ojalá los grandes científicos y los laboratorios innovadores, nos dejen claro este asunto y así saber cuando si podemos hacer uso de estos otros medicamentos.

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